Actúan y cantan bien; mejor que no bailen

Espectáculos

«Hombres» de la Compañía T de Teatre. Adap., Dir. y Letracanciones: M. González Gil. Int.: G. Barbarossa, A. Bonelli, M.J. Gabin y C. Medina. (Multiteatro.)

"Hombres" fue uno de los montajes más exitosos de la compañía catalana T de Teatre, y en su paso por Buenos Aires en 1997, recibió muchos elogios. Ahora, acaba de reestrenarse en Madrid con muy buena respuesta del público. Motivado, quizás, por este exitoso relanzamiento, el director Manuel González Gil se aventuró a reponer la obra en Buenos Aires, reemplazando algunos de sus sketchs por números musicales y adaptándola a un humor más porteño.

El formato resultante es muy similar al que ya aplicó en «El show de las divorciadas», pero esta vez no recurrió a ninguna excusa argumental que justifique la participación de las actrices en coreografías grupales más dignas de un acto de fin de curso. Como cantantes, en cambio, éstas logran un mejor desempeño, en especial Claribel Medina. También es justo destacar la excelente preparación física de María José Gabin, otra excepción dentro de este espectáculo.

En la versión porteña de
«Hombres» ya no aparecen las distintas edades del «sexo fuerte» (el desenfrenado erotismo del adolescente, los problemas de alopecía, los achaques de la vejez), ahora el acento está puesto en las relaciones de pareja, los códigos de seducción y los problemas de comunicación entre hombres y mujeres.

Como en el original, el espectáculo se inicia con un surtido de citas célebres tan irónicas como la atribuida a
Salvador Dalí («El hombre no sólo procede del mono, sino que se va acercando a él»). A continuación cada actriz interpreta a algún famoso seductor: Georgina Barbarossa a Don Juan, Claribel Medina a Casanova, Andrea Bonelli al conde Valmont y María José Gabin al Marqués de Sade. Todas defienden sus roles con energía y convicción y pasan de lo femenino a lo masculino con adecuada fluidez. No sin cierta malicia se dedican a imitar distintos tipos de hombre ( incluso a los más groseros) exhibiendo un absoluto desparpajo. Pero a pesar de estos aciertos, no es allí donde logran su mejor desempeño, sino en aquellas escenas -como la ronda del mate- que les permiten explotar la evidente complicidad que hay entre ellas.

La simpatía de las actrices y su habilidad para improvisar sin que se note aseguran una cálida comunicación con el público, en especial con el sector femenino principal destinatario de esta propuesta.

Dejá tu comentario