(22/05/2001) Adriana Calcanhotto se formó en su Porto Alegre natal y se desarrolló como artista en Rio de Janeiro. Además, absorbió todo lo que pasó por la música brasileña a lo largo de su existencia.
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En su arte están la bossa nova y el samba, pero también el rock y las experimentaciones menos conocidas de artistas como Arrigo Barnabé y Carlos Sandroni, el rock, el pop y la Joven Guardia de Roberto Carlos, la poesía cantada o «rappeada», el folk de Bob Dylan y las influencias de grandes cantantes brasileñas como Elis Regina o María Bethania, el bolero, las canciones de Manu Chao y las bandas de sonido del cine.
No es sencillo definir la música de esta mujer menuda, de gestos suaves y excelente voz, porque todo pareciera caber en un repertorio y en un estilo que cambian permanentemente. Aunque esta vez vino sin sus músicos, apenas con sus guitarras, algunos golpes con el pie sobre el escenario y una pista grabada, logró armar un show contundente, sin altibajos, cargado de sentido.
Síntesis
Su herramienta más poderosa es su voz y la expresividad con que la maneja y a eso debe agregarse su inteligencia para ordenar una lista de temas que constituyen una buena síntesis de lo que ha sido la música popular brasileña -y aún hispanoamericana-de los últimos tiempos. Y es igualmente estupenda haciendo varios títulos de su más reciente CD «Público», como reinterpretando un clásico como «Ella é carioca», o dando su versión del bolero «Una mujer», o cantando al Raimundo Fagner de «Traduzir-se», o haciendo la canción española «Resistiré».
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