El período evocado en La historia comienza el día de su muerte -en septiembre de 1963- y se extiende a lo largo de un mes. En ese tiempo la autora va reuniendo testimonios de todos los que la conocieron, generando un incesante desfile de personajes integrado por patrones, criados, empleados públicos, el médico y el cura del pueblo. Pero esta acumulación de puntos de vista termina resultando agobiante, debido al tono de chisme que prevalece en la mayoría de los relatos. Recién en los últimos capítulos la autora comienza a suministrar datos certeros sobre la vida oculta de
Los cuarenta años que separan esta historia del presente, dejan muchas incertidumbre acerca de la actual realidad siciliana, sobre todo en lo que respecta a las peligrosas andanzas de la mafia local, que aquí responde a un desdibujado estereotipo.
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