11 de marzo 2021 - 00:00

"Akelarre": un testimonio a favor de las "brujas" en el País Vasco

Akelarre. El film de Pablo Agüero que obtuvo varios premios Goya.

Akelarre. El film de Pablo Agüero que obtuvo varios premios Goya.

Lapurdi, pueblo de pescadores del País Vasco Francés, año 1609. Llamado a intervenir en el pleito de dos familias, el juez Pierre Rosteguy de Lancre, un loco, aprovecha que los hombres han embarcado rumbo a Terranova y manda arrestar cerca de 3.000 mujeres, moros, judíos y hasta curas, bajo acusación de brujería. El obispo de Borgoña lo desautoriza, pero sólo el regreso y la sublevación de los pescadores logran hacerlo escapar. Años después seguirá proclamando que vio volar a las brujas, y que al euskera, la lengua vasca, debe haberla inventado el Diablo. Esto último suena más razonable.

Así lo cuentan los libros de historia. En esta coproducción vasco-argen-francesa, Pablo Agüero, cineasta de marcado sentido estético, gran conocimiento técnico y buen sentido de la oportunidad, impone una versión libre, acorde con la mirada de estos tiempos, vale decir, feminista, agnóstica, anticlerical y medulosamente vasca. La principal heroína es una joven hermosa que, en el intento de salvar a sus amigas, se adjudica todas las culpas y le cuenta al inquisidor la sarta completa de fantasías que él espera escuchar. Y cuando él recuerda los éxtasis espirituales de Santa Teresa, ella aprovecha para asociarlos con los éxtasis orgásmicos de una bruja. Es un juego de burla y seducción, que Amaia Aberasturi y Alex Brendemuhl (el engañoso médico alemán de “Wakolda”) practican a gusto, ante la mirada de Daniel Fanego, el consejero, y Asier Oruesagasti, el curita del pueblo.

Acá viene lo interesante. El juego se agranda, se dispara y se disparata, y cuando se enfrenta con la realidad, la sola realidad posible, la única palabra que dice el humillado no suena como una orden del inquisidor a la bruja, sino como un pedido, y un desafío, del hombre a la mujer: “¡Vuela!” El film entonces alcanza su valor alegórico. Renglón aparte, el trabajo de producción que se luce sin mayor despliegue ni cantidad de extras, y, como corresponde, el trabajo de los argentinos Beata Wojtowicz y Ricardo Molina, del departamento de Maquillaje y Peluquería, recientemente premiado con un Goya.

“Akelarre” (España-Argentina-Francia, 2020). Dir.: P. Agüero. Int.: A. Aberasturi, A. Brendemuhl, D. Fanego (Cine.ar).

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