«SWAT» (EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: C. Johnson. Int.: C. Farrel, S.L. Jackson, M. Rodríguez, L. Cool J, O. Martínez.
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E n la segunda mitad de la década del '70, «SWAT» era una serie novedosa, y su mayor originalidad consistía en mostrar un cuerpo de élite de la policía, preparado para resolver con violencia extrema las situaciones más difíciles. Pero la serie no era tan divertida: los personajes eran policías sin mucha personalidad, y para que el cuerpo entre en acción había que esperar siempre hasta el último acto.
En esta época de terrorismo y contraterrorismo, y de exitos de Hollywood basados en viejas series de TV, no es raro que el equipo SWAT esté otra vez en acción, sólo que lo hace un poco tímidamente. No hay terrorismo, sino los mismos delincuentes hollywoodenses de siempre, incluyendo dementes que toman rehenes, negros que corren como locos por los barrios bajos, y un malísimo mafioso multimillonario y europeo.
La película tiene un tenso rescate de rehenes en la primera escena, y luego se pasa más de media hora sin mostrar nada realmente interesante. Entonces aparece el mafioso europeo, ofreciéndole 100 mil millones de dólares al delincuente que lo rescate, y la acción empieza a levantar temperatura casi sin pausa hasta el final.
Algunas de estas escenas de acción están muy bien filmadas, ofreciendo una verosimilitud rara en este tipo de megaproducción. Pero los protagonistas, aún con un poco más de personalidad que en la vieja serie, siguen sin brillar por su carisma, al punto que hasta Colin Farrell luce especialmente apagado, y Samuel L. Jackson repite gestos que ya le vimos en docenas de películas mejores. Su policía rebelde de «El mediador» era mucho más enérgico que este jefe de policías de élite que debe aguantar a un burócrata policial insoportable (no se puede creer cómo Hollywood repite una y otra vez este antiquísimo cliché).
El viejo tema musical de la serie de los '70 se repite en distintas nuevas versiones realmente eficaces. Entre la música, la sinfonía de ametralladoras y explosiones de helicópteros, «SWAT» entretiene de un modo razonable, aunque menos contundente de lo que se podría esperar de héroes tan bien equipados.
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