¿Y en qué consiste esta maravilla? En lo más sencillo: una comedia de costumbres, que de a poco se vuelve bien negra, con una nena secuestrada, una vieja loca, dos mujeres muertas, un infeliz en la calle, su negocio de discos arruinado, y su casa demolida. Bueno, así dicho, entusiasma. El problema es que el desarrollo está lleno de situaciones alargadas, intérpretes que no saben cómo estirar cada escena, e invitados especiales que, peor todavía, se creen graciosos, y a lo mejor lo sean, pero entre sus amigos, que no son los que pagan la entrada. Fuera de estos detalles, propios de un cine hecho entre amigos (ay, ¿acaso también premiado entre amigos?), cabe valorar el tono «inocente» con que se nos va llevando a un clima cada vez más incómodo, el desarrollo del personaje de la vieja, una inimputable cada vez más maldita, y el sentido final de réquiem de los '80, con la cultura del LP ya en retirada junto a una parte del viejo SP, es decir, San Pablo, que es donde se ambienta la acción. La autora es
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