7 de junio 2001 - 00:00

Ambiciosa edición de la Bienal de Venecia

Ambiciosa edición de la Bienal de Venecia
(07/06/2001) Este sábado quedará abierta al público la 49ª edición de la Bienal Internacional de Venecia bajo el lema Escenario de la Humanidad. Un escenario en el que, a pesar de la fe depositada en la globalización y en el hecho de que se asiste al derrumbe de numerosos muros, las diferencias étnicas y sociales pueden dar lugar a nuevos conflictos que lleven a una guerra.

En este contexto, Harald Szeeman (Berna, 1933), curador d' Apertutto 1999 y de la actual muestra, señala que en los artistas no se percibe la intensa afirmación de su propia identidad como hace una década. En cambio, aparece lo que puede considerarse un llamado a lo que es eterno en el hombre, un llamado que es solamente válido si toma aquello que es local y que está arraigado.

El conocimiento de espacio y tiempo, y de cómo el espacio puede devenir tiempo es ahora parte de una herencia compartida, de tal manera que muchos artistas comprometidos se han liberado del poder de la autonomía y la independencia desplazando el contenido de su obra hacia el deseo, la conducta y maneras de mirar compartidas por todos los seres humanos como tales, un proceso que puede ser minimizado o que puede tornarse turbulento y ser visto en términos de estética o como una manera de revelar la verdad.

Libertad

Esta bienal apunta a la concreta experiencia de la libertad, por eso abre con una obra clave del artista alemán Joseph Beuys (1921-1986), «The End of the Twentieth Century». Vocero infatigable del concepto de libertad, sostenía que la auténtica obra de arte era la transformación de la conciencia del espectador y de que al final del siglo XX y el comienzo del nuevo milenio, nuestro calor sería suficiente como para generar vida en lo que era inorgánico.

Junto a Beuys figuran otros grandes artistas que dan muestra de su excepcional contribución al arte contemporáneo: Cy Twombly, Richard Serra, Gerhard Richter, Richard Tuttle, Mimmo Rotella, Ylya Kabacob, Bill Viola, Gary Hill. Con la participación internacional más numerosa en la historia de la Bienal se verán más de 350 obras de artistas provenientes de 29 países que tienen pabellón propio en Giardini di Castello, de 19, sin pabellón, dispersos en importantes edificios, Arsenale, Corderie, Artgliere, Gaggiandre y los nuevos espacios Isolotto, Tese y Tese delle Vergini cubriendo un total de 17.000 m2.

Argentinos

En la reunión de prensa convocada en el Palacio San Martín, la encargada de Asuntos Culturales, Teresa de Anchorena, anunció oficialmente el envío argentino, cuya curaduría estuvo a cargo de Irma Arestizábal. Se trata de «La pileta» de Leandro Erlich (1973), artista que vive y trabaja en Nueva York y cuya maqueta mostró en el año 2000 en Ruth Benzacar. Al entrar en lo que desde afuera parece un cubo blanco, se tiene la sensación de estar en el fondo de una típica piscina pintada de azul. Es un mundo ilusorio, acuático, de solamente una capa de agua suspendida sobre un armazón de plexiglás.

Desestabilizadora, seductora, ambigua sensación de caminar debajo del agua, elemento que también utilizó
Erlich cuando mostró su instalación «Lluvia» en la Bienal del Whitney, así como la nieve en «Turismo», en la última Bienal de La Habana. Esta obra ocupará el espacio de la Posta Centrale-Fondaco dei Tedeschi, usado a partir del siglo XII como depósito, albergue y lugar de paso exclusivo para los mercaderes alemanes, situado sobre el lado oeste del Canal Grande, al lado del Puente del Rialto.

En cuanto a
Graciela Sacco (1956), vive y trabaja en Rosario. Becaria del Conicet, autora de varias publicaciones sobre la técnica heliográfica, comenzó a exhibir su obra de carácter político-urbano desde 1982 y atrajo la atención internacional desde su participación en la Bienal de San Pablo en 1996. Dinamarca, la Bienal del Mercosur en Porto Alegre, bienales de La Habana 1997/2000, Boston, las ferias de Madrid, Chicago, Basilea, su retrospectiva en el Museo Castagnino de Rosario y su última muestra individual en Diana Lowenstein confirman la importancia de esta artista. «Entre nosotros» es una instalación urbana, perturbadora, compuesta de «ojos», impresos en transparencias, acetato y acrílico que ocupará estratégicamente toda Venecia.

Durante la conferencia de prensa,
Teresa de Anchorena mencionó la posibilidad de la compra de un palazzo del siglo XVIII que está en venta por $ 2.000.000, y que serviría como pabellón definitivo para la Argentina. Debe recordarse que nuestro país está presente en Venecia desde hace 100 años, en 1901 con Pío Collivadino y en dos ocasiones fueron premiados Antonio Berni (1962) y Julio Le Parc (1966). Varias empresas privadas han colaborado con la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores para la concreción de la presencia argentina en este importante acontecimiento internacional. La Bienal de Venecia 2001 cierra el 4 de noviembre.

Dejá tu comentario

Te puede interesar