«La hermana» de Paola Kaufmann. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 2003. 223 págs.
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Tener un genio en la familia es, sin duda, una experiencia extraña y desconcertante, sobre todo cuando el resto de sus integrantes carece de la misma sensibilidad o talento. Pero en el caso de Emily Dickinson, una de las figuras más notables de la poesía norteamericana, es sabido que el entorno familiar le sirvió de sostén y refugio, asegurándole además la tranquilidad necesaria para desarrollar una prolífica obra que aún impresiona por su exquisita espiritualidad y por su peculiar talento para tratar los temas más abstractos con una frescura y vitalidad perturbadoras.
En vida sólo vio publicados ocho de sus poemas. El resto de su obra recién fue editada póstumamente gracias a los denodados esfuerzos de Lavinia, su hermana menor. Este episodio -el de la clasificación y edición de más de un millar de poemas-fue utilizado por la escritora Paola Kaufmann (Neuquén, 1970) como eje e intriga principal de su novela «La hermana» (Ganadora del Premio Casa de las Américas), donde ficcionaliza el entorno familiar de la «Bella de Amherst», integrado por un padre autoritario, una madre indiferente y tres hijos: Austin, Emily y Lavinia.
• Estudios
La novela de Kaufmann, basada en una intensa investigación de archivo, describe minuciosamente la vida cotidiana de una familia del siglo XIX ( Emily nació en 1830) en el marco puritano de New England. El enfoque es intimista y no apunta a revelar las claves poéticas de la escritora sino las rutinas y curiosidades de una familia, bastante excéntrica por cierto, que permitió que una de sus hijas se encerrara en su hogar (a partir de los 30 años) para dedicarse únicamente a la escritura y la cocina, vestida siempre de blanco.
Pero, a pesar de su aislamiento, Emily mantuvo una estrecha relación con su cuñada y ex compañera de estudios Sue Gilbert Huntington -de quien se ha dicho que estaba enamorada-así como con varios hombres (un juez, un clérigo, un asesor literario) con quienes mantuvo activa correspondencia y, en algunos casos, hasta un posible vínculo amoroso. Todos estos datos llegan al lector a través de Lavinia, la mediocre hermana menor que tiene a su cargo la voz narradora.
• Embellecimiento
Kaufmann embelleció al personaje con algunos rasgos amables como, por ejemplo, sus supuestas dotes para la actuación. Pero, Lavinia recién adquiere verdadero protagonismo cuando al morir su hermana debe luchar en varios frentes para que su obra sea publicada. Es entonces cuando Mabel Todd -una simpática amiga de la familia y luego amante de Austin Dickinson-se transforma en la mala de la película.
Ella es quien se ocupa de transcribir y editar los poemas de Emily no sin antes extorsionar a Lavinia para que le entregue en donación una propiedad de los Dickinson. Con mano hábil, Kaufmann presenta el caso como si se tratase de una novela policial, incluyendo una escena final en tribunales al mejor estilo Hollywood. Patricia Espinosa
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