Pero el objetivo de esta artista no es mostrar las bellezas tipo tarjeta postal para promocionar un lugar turístico. Es más bien un alerta sobre la degradación, la catástrofe que se cierne sobre los habitantes del planeta tierra. El espectador se encuentra en la pantalla, su figura aparece recortada entre los glaciares, envuelto en una situación desestabilizadora, que difiere de aquélla cuando esto se observa pasivamente. Una obra conmovedora, bella, pero el desborde de las aguas o el ruido de las explosiones internas de los glaciares no la hace ya tan metafórica sino anticipatoria de un no-futuro para la existencia humana, a menos que comencemos a sacudir nuestra indiferencia.
Si se hace un recorrido por la obra de
Acompaña la muestra un excelente catálogo con textos de
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