30 de marzo 2001 - 00:00
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Elenco y escena de la Fura dels Baus.
Periodista: «Obs» fue definida como «teatro digital» ¿En qué consiste el espectáculo?
Micky Espuma: El espectáculo recupera el lenguaje «furero»: ausencia de butacas y de un escenario definido, y la constante movilidad del público compartiendo las acciones con los actores. En nuestras últimas obras, « Fausto» y « Ombra», nos alejamos un poco de nuestra modalidad habitual, ya que incluimos texto dramático, actuación y escenarios a la italiana.
P.: ¿Esta vuelta al lenguaje «furero» tuvo que ver con la reacción del público?
M.E.: No. Esos espectáculos también tuvieron buena respuesta de público y en algún momento los repetiremos, pero ahora tuvimos ganas de volver a los movimientos de masas. «Obs» es para mil y pico de personas, que verán el espectáculo sin un punto de referencia claro ya que la acción está pautada por el sonido y la luz. Esos son los indicadores para saber lo que pasa en escena. Es cierto que nos siguen distintos públicos, porque la gente que va a vernos en una ópera como « El Quijote» es probable que no tenga ganas de correr en « Obs», que es para un público con una actitud audaz y más brava. Lógicamente, a estos espectáculos viene gente mucho más joven, pero quiero aclarar que nosotros no lo hemos pensado para jóvenes. Hay escenas muy fuertes, así que sólo es apto para mayores de 14 años.
P.: ¿Cuenta alguna historia?
P.: Háblenos de la parte tecnológica.
P.: ¿El público deberá utilizar anteojos 3D durante toda la función?
M.E.: Así es. Y cuando vea a los actores a través de esas gafas polarizadas tendrá la sensación de estar dentro de un sueño. Nadie sabrá qué es real y qué es virtual. Pero lo más importante del 3D es la unidad coreográfica que se produce entre el público.
P.: Una multitud con anteojos 3D.
P.: ¿Qué fue lo más raro que le pasó en su larga trayectoria «furera»?
M.E.: Mi anécdota favorita es cuando llevamos nuestro espectáculo «Accions» a Polonia. Lo hicimos en Varsovia cuando todavía no había caído el sistema comunista. Durante el espectáculo teníamos que romper un auto, pero ocurre que el auto era de fabricación rusa. Y lo que en principio iba a ser una destrucción escultórica se convirtió en un hecho político. La gente nos apoyó pero lo tomó como un ataque al imperialismo ruso. Todos querían participar en la destrucción del auto. Para colmo las tiendas de alimentos estaban vacías pero las de vodka no. Así que el nivel etílico era muy alto y nos costó mucho esfuerzo controlar a la multitud. Creo que éste es un buen ejemplo de lo que sucede con nuestros espectáculos. La gente los utiliza para compararlos con su realidad.




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