En los '60 se estableció en Cuba un verdadero «corralito»; toda la riqueza del país fue decomisada, incluyendo la de los zapateros remendones. La URSS subvencionó el experimento durante decenios, paliando sus efectos más perversos. Ahora se sobrevive de milagro, lo que algunos les parece folklórico y a otros antiimperialista, a mí me parece un crimen.
Dejá tu comentario