Cuando los algoritmos no dejan ver bien el arte

Espectáculos

Las “intervenciones” de creadores modernos sobre las magníficas obras
de Rogelio Yrurtia y Lía Correa Morales no asombran ni emocionan.

En el Km. 9 de Bienalsur está la Casa Museo de Yrurtia donde se exhibe “La divina anomalía” perteneciente al eje “Políticas del Arte” como parte de la programación de esta vasta bienal que clausura a fines de diciembre. En este eje se promueve una serie de discusiones ligadas a las distintas disciplinas y tradiciones de nuestro medio a partir del trabajo de artistas con una mirada crítica sobre su propio quehacer y sobre el sistema del arte.

Anthoniy Valchev (Bulgaria -Francia) en su texto curatorial revela “que tiene como objetivo investigar la emergencia de una formación estética basada en los algoritmos informáticos, el aprendizaje de las máquinas y la inteligencia artificial prometidos hace mucho como remedio a nuestras carencias”.

“La divina anomalía “invita a los artistas del siglo XXI a visitar el estudio de un artista del siglo XX, en este caso, las esculturas de Rogelio Yrurtia y las pinturas de su esposa, Lía Correa Morales, que se confrontan con estos nuevos procesos de creación artística. A través de herramientas digitales, los artistas convocados pueden imaginar nuevas perspectivas de creación , formas de escultura y de producción de imágenes. El resultado no parece muy feliz dado que, si se toman las cabezas clásicas de Yrurtia , aparecen como un trabajo de animación, giran, se muestran diversos ángulos, transfiguradas, no producen en el espectador asombro ni emoción alguna.

Casi todos los artistas convocados provienen del video arte; son docentes, expertos en tecnología , fotógrafos, también diseñadores. Entre ellos Lena Szankay, nacida en Buenos Aires, se formó en Berlín como fotógrafa profesional . Su obra pone el acento frente a la burocratización y estandarización a través del comentario crítico, el retrato de época, la ironía y la subversión de las convenciones. Desafortunadamente nada de eso está presente en la obra expuesta, muy críptica y gracias a las explicaciones durante la visita guiada se trata de una interpretación de la caída del muro de Berlín, puntos y formas en una suerte de caja transparente.

Otros artistas son Lorenzo Papanti (1989,Italia), quien al definir su obra señala que esta constituye dimensiones hipotéticas, espacios híbridos para investigar espacios físicos y mentales. Benjamín Verhoeven (1990, Bélgica) es también un videoartista que escanea imágenes en movimiento que después integra en films animados.

Lo más interesante, ya que apela a los sentidos y a la memoria olfativa, es el trabajo conjunto de los argentinos Sebastián Tedesco, Bruno Mesz y María Segna que lograron reproducir los perfumes que usaban las mujeres en la juventud de Lía Correa Morales (1893-1975) hija del escultor Lucio Correa Morales, su guía artístico así como su esposo el célebre escultor Rogelio Yrurtia.

Esta obra, tubos de ensayo, perfumes en frasquitos que pueden olerse y despertar sensaciones diversas de acuerdo a sus etiquetas, está rodeada de varias pinturas de la notable retratista que captó con aguda penetración psicológica a sus modelos, la figura humana era un tema preferido, retratos, desnudos y también naturalezas muertas. Fue una pintora exitosa que expuso en exposiciones nacionales e internacionales y que dirigió el Museo a partir de 1950

Algoritmos, inteligencia artificial, cómo oponerse a ese vasto mundo que hoy rige nuestras vidas, que también tiene la capacidad de vigilarnos, generador de cuantiosos ingresos valuados en millones de dólares y que por supuesto debía llegar al arte. ¿Pero hay que dejarlo en sus manos?

Es un medio más pero al que hay que ingresar con un gran caudal de conocimiento tecnológico que no está al alcance de aquellos que se acercan al arte como una experiencia estética bella , lo que ha quedado, para algunos teóricos, obsoleto. Así lo señala Boris Groys cuando dice “el arte era aquello que tradicionalmente se oponía a la razón, a la racionalidad y a la lógica, cubriendo en cambio, el dominio de lo irracional, lo emocional, lo impredecible e inexplicable en términos teóricos”.

La muestra no despertó nuestro interés pero sí fue un bálsamo recorrer el Museo, casa construida a fines del siglo XIX, reformada por Rogelio Yrurtia, de estilo neocolonial, sus jardines, su galería cubierta con parra, donación al Estado Nacional del Matrimonio Yrurtia-Correa Morales, con exquisitas obras de Sívori, Della Valle, y Malharro, y un extraordinario dibujo temprano de Picasso, las imponentes obras de Yrurtia, pinturas de la Escuela Cuzqueña. (O’Higgins 2390).

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