Eduardo Stupía: el alma de un romántico alemán

Espectáculos

El artista plástico dedica su nueva exposición “Caprichos en el paisaje”, a la obra del psicoanalista Carlos Brück.

En Jorge Mara-La Ruche se exhibe “Caprichos en el paisaje”, obras recientes de Eduardo Stupía dedicadas a su amigo, el psicoanalista Carlos Brück. Las obras tienen su génesis en un pequeño cuaderno que Brück le regaló para después pasarlas a mayor tamaño y, según Stupía, en sus hojas plasmó “una acelerada, casi irreflexiva combinación de pinceladas, líneas, manchas y húmedos deslizamientos”. Además de artista, Stupía es escritor consumado —su relación con la escritura viene desde muy lejos--, es también un generoso propulsor de artistas jóvenes, observador y analista de las obras de los otros. Junto a Luis Felipe Noé crearon un espacio exitoso, “La línea piensa”, en el Centro Cultural Borges donde invitaban a artistas emergentes que se destacaban en dibujo.

Este arte es lápiz, pastel, aguada, papeles doblados, con los que va plasmando sus ideas. Hay que recorrer su línea, a veces, resultado de un impulso; otras, pensada, controlada y que se traduce en filigranas, grafismos, gestos, caligrafía oriental, recursos visuales que llevan por los meandros de una composición de aparente improvisación e inmediatez. Recordamos “Fragmentos de un diario”, presentado en el Círculo de Bellas Artes en Madrid y en Jorge Mara, un trabajo junto a Ricardo Piglia (2011).

En esta muestra todo eso parece haber quedado en pausa. Paisajes. ¿Qué paisajes? Quizás el que el contemplador quiera ver, quizás un paisaje interior. La obra que actualmente presenta está relacionada con aquella de 2016, “Fósiles y sedimentos” en la que el poeta, editor y crítico Guillermo Saavedra usó las palabras espectral, calcáreo, pétreo, humoso, en un texto titulado “El carbón es el fósil de la noche”. Obra sin tiempo, de carácter insondable por su oscuridad, de gran peso visual. Stupía propone un permanente desafío a nuestra manera de mirar y descubrir esos mundos fantasmales de gran densidad. En estas obras el negro es protagonista como lo fue su serie negra, 1986/87 aunque hay también cielos o espesuras que viran hacia los ocres. Antes de salir de la galería pensamos en Caspar David Friedrich, y aunque en la obra de Stupía no hay figura humana, el paisaje tiene el contenido simbólico del romántico alemán. (Paraná 1133).

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