2 de diciembre 2003 - 00:00

Aunque ya no sorprende, Heredia conformó a fans

Presentación de «Fénix». Actuación de Víctor Heredia (voz, guitarra). Con R. Cerviño (teclados, arreglos, dire.), D. Homer, R. Lew (guitarras), R. Zielinski (bajo), G. López (batería, percusión), V. Carrión (saxo, flauta). (Teatro Opera, 28/29 de noviembre.)

Víctor Heredia se ha transformado en un clásico de la música popular argentina. Probablemente, ya no sorprenda con novedades estéticas, aunque siga siendo prolífico en la composición y sus últimos recitales hayan incluido todo el material de su último álbum, «Fénix».

Es que aun sus nuevas canciones tienen una marca personal indiscutible y puede hablarse sin dudas de un «estilo Víctor Heredia».

En esa línea entonces, de baladas que rondan lo folkló-rico, la herencia de la canción española e incluso el rock, con letras sociales, el cantautor ofrece un repetorio nuevo que encuentra sus mejores momentos en «A modo de biografía», «Los sueños que inventa el 'poxi'» y «Rita».

Respaldado por una banda compacta con la que viene trabajando desde hace tiempo --en los conciertos del Opera, con el agregado del excelente guitarrista Ricardo Lew-, Heredia presentó en el comienzo de sus shows todas las canciones de «Fénix» frente a un público que lo escuchó con atención.

Y para el cierre formal del espectáculo hizo algunos temas anteriores: «Novicia», «Entonces», «Ojos de cielo», «Marcas», «Mara» y «Niños de plástico».

En los bises, decidió darle el gusto a sus viejos seguidores y, después de un pequeño juego teatral del que participó su «stage manager»
Nicolás Dinardo -que revolvió en un imaginario arcón de las cosas viejas-, cantó «Informe de la situación», «Sobreviviendo», «Razón de vivir» y la bellísima «Mandarinas», quizá la canción más inspirada que haya escrito.

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