• Resulta cada vez más incomprensible la permanencia del mal ciclo de Georgina Barbarossa en «Canal 7», castigado con razón con un rating de un punto diario, cuanto mucho. Esta semana mostraba cómo pasar las vacaciones en Buenos Aires y en lugar de ofrecer una guía útil, con cartelera de obras teatrales o espectáculos musicales, que no abundan pero pueden encontrarse, derrochó aire televisivo para sumergirse en una pileta de lona ubicada en el jardín del canal estatal. En traje de baño, Barbarossa alternó sus remojones con la conducción desde las sillas playeras.
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• También en «Canal 7», funciona bien, en cambio, todo aquello relacionado con la tradición. «Folklorísimo» midió muy bien todo el año mientras ahora logra récords (para ese canal, desde luego) la transmisión del Festival Jesús María. Por caso, el miércoles se ubicó tercero en su franja con 5.3, superando a «CSI» en « Canal 9» (5.2) y «Vil metal» en «América» (3.2).
• Ante la escasez de peleas entre vedettes o modelos, que extrañamente casi no existen este verano, los programas de chimentos inventan «escándalos». Por caso, en «Contalo contalo» revelaron un video al que llamaron «Charla íntima en los camarines» que a las claras estaba absolutamente preparado. Se pudo ver a Iliana Calabró hablando con Marina, su hermana y panelista del ciclo, sin saber, supuestamente, que el camarógrafo estaba grabando. Se despachaban a gusto contra Moria Casán y Natalia Fassi.
• El caso de Jorge Rial fue igualmente buscado pero sonó menos ficticio. En su programa «Intrusos», entrevistó a la mística Jimena Cyrulnic pero ante el evidente chicaneo del conductor, la ¿ex? modelo no se quedó atrás y arremetió contra Rial: «Vos no estás en paz con tu alma, no tenés el corazón limpio, no me podés atacar». Visiblemente satisfecho con la reacción de su interlocutora, Rial cerró el bloque haciéndose el enojado, un personaje que ya es casi su marca registrada: «Seguí buscando en tu interior porque todavía tenés ciertos gestos agresivos. Sos una fanática, una intemperante y te creés Juana de Arco».
• Volvió a buscar el impacto el programa « Transformaciones», esta vez con las historias de tres hombres obesos. Además de publicitar el tratamiento del dietólogo más mediático, Alberto Cormillot, el ciclo de «Canal 13» buscó disimular el sensacionalismo con un barniz de concientización. Uno de ellos había ingresado en la clínica con 240 kilos y la había abandonado, después de ser tratado, con 150 kilos. El programa mostró un resumen de su progreso, con confesiones tales como «Un día me puse a hacer una tortilla de verduras y veía que no me alcanzaba. Puse como treinta atados de acelga y treinta y siete huevos». En otro pasaje reveló: «Me daba vergüenza pedir en la heladería más de un kilo de helado, que es lo que habitualmente comía, así que pedía dos kilos y me los comía en mi casa». Incentivado por la conducción, lo más fuerte llegó cuando el hombre prorrumpió en sollozos y confesó que sólo quería adelgazar para poder tener un hijo.
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