Sin embargo, si una película tan fuera de lo común como Con menos surrealismo alla
El problema es que el hampón que lo invita al trabajo es un villano sin mácula: no acepta un no, ni siquiera cuando se pone a fumar justo antes del despegue de un avión, mucho menos va a aceptar que no contará con un peón más para su robo magistral, teniendo en cuenta, además, que la visita que le hace incluye un nuevo contacto con una señora con la que intimó algún tiempo atrás.
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