Habían pasado 16 años desde la última vez que Black Eyed Peas había tocado en Argentina, pero el tiempo no pareció pesar demasiado cuando la banda volvió a encontrarse con el público. Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul llegaron al Movistar Arena para recorrer los grandes éxitos de su carrera, en una noche donde los recuerdos de los 2000 se mezclaron con una puesta visual impactante y un público dispuesto a hacer de esa noche una inolvidable.
Las luces bajaron y el Movistar Arena quedó teñido por las imágenes de las pantallas, que fueron cambiando de formas y colores durante toda la noche. Cuando Black Eyed Peas apareció sobre el escenario, arrancó con “Let’s Get It Started”, “Boom Boom Pow” y “Rock That Body”. El comienzo fue explosivo y marcó desde el primer minuto el ritmo que tendría el resto del show.
El regreso también tuvo un componente inevitable de recuerdo. La última vez que Black Eyed Peas había tocado en Argentina había sido en 2010, cuando se presentó en GEBA con el The E.N.D. World Tour. En aquella oportunidad, Fergie todavía era parte del grupo. Hoy, la formación está integrada por Will.i.am, apl.de.ap y Taboo junto a J. Rey Soul, quien se incorporó durante la etapa de Masters of the Sun Vol. 1.
Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul encabezaron el regreso de la banda al país.
Black Eyed Peas en el Movistar Arena: una noche de hits y nostalgia
El repertorio fue recorriendo distintas etapas de Black Eyed Peas con canciones con tinte latino como “RITMO (Bad Boys for Life)”, “MAMACITA” y “MABUTI”, mientras el público boquiabierto se enamoraba cada vez más de lo que escuchaba. También hubo un momento para que apl.de.ap mostrara sus raíces filipinas con “Bebot”, antes de que will.i.am tomara el escenario para repasar su carrera como solista.
Ese bloque pasó por “#thatPower”, con Justin Bieber, y “Scream & Shout”, junto a Britney Spears, hasta volver a Black Eyed Peas con “Pump It”. Las luces se apagaron por completo y la canción volvió con toda su fuerza. Después llegaron “GIRL LIKE ME”, con Shakira, “Somebody to Love Me” y “Don’t Stop the Party”.
En uno de los momentos más argentinos de la noche, Taboo tomó un mate y dijo: “Me quiero sentir bien argento”. Antes, había celebrado estar de vuelta en el país: “Es un placer ser latino y estar en Argentina”. Después de tomar unos mates, se lo regaló a una chica del público.
El grupo combinó sus clásicos de los 2000 con canciones de sus últimas etapas.
El pedido de casamiento en pleno show
La historia de una pareja terminó cruzándose de manera inesperada con la vuelta de Black Eyed Peas a la Argentina. Los dos se habían conocido en 2010, justamente durante el último recital que la banda había dado en el país.
Dieciséis años después, ella volvió a estar frente al escenario para ver nuevamente a la banda. Pero esta vez terminó siendo protagonista. En medio del recital, fue invitada a subir y compartir con los músicos algunas de las canciones más conocidas del grupo, entre ellas “Where Is the Love?” y “I Gotta Feeling”.
Una pareja que se había conocido en un show de Black Eyed Peas en 2010 volvió a encontrarse con la banda 16 años después.
@movistararenaar
Mientras ella le cantaba a un público sorprendido por su voz, su novio apareció y le pidió matrimonio delante de todo el Movistar Arena. Los músicos acompañaron el momento y el público respondió entre gritos y aplausos.
Ella dijo que sí. La pareja se había conocido en 2010, durante el último show de Black Eyed Peas en Argentina, y 16 años después volvió a encontrarse con la banda en un escenario que terminó siendo parte de otra escena de su historia.
Una despedida a puro baile
Después del pedido de casamiento llegaron “Meet Me Halfway”, “My Humps” y “Shut Up”. El público nunca bajó la intensidad.
“I Gotta Feeling” volvió para el cierre. Los integrantes de la banda levantaron una bandera argentina mientras la misma era proyectada en las pantallas. Así, Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul se despidieron del Movistar Arena. Después de 16 años, Black Eyed Peas volvió a Buenos Aires con sus grandes hits y encontró un estadio dispuesto a entregar su alma hasta el último minuto.