Víctor Hugo
Vieyra compone
a un Borges
irónico y
bromista en la
obra de Mario
Diament que,
sin nombrar al
escritor, utiliza
su figura como
nexo de varias
historias, no
siempre con
resultados
creíbles.
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Sentado en la Plaza San Martín, En el tercer acto, la historia se desvía hacia otros dos personajes, también unidos por el azar. Se trata de una psicóloga (
En compensación, la pieza -que tuvo una buena repercusión en Estados Unidos donde ganó varios premios- tiene buenos diálogos y una figura «histórica» que destila ternura y simpatía.
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