Actuación de Sebastiao Tapajós (guitarra), Danilo Caymmi (voz, flautas), Mauricio Einhorn (armónica) y Ney Conceiçao (bajo). (Hotel Sheraton, 25 y 26 de mayo.)
Posiblemente el mayor interés del concierto que compartieron Sebastiao Tapajós, Danilo Caymmi, Mauricio Einhorn y Ney Conceiçao estuvo en que se trata de cuatro artistas bien distintos. Más que como un grupo, estos artistas brasileños se presentaron como un cuarteto de solistas que alternativamente se mezclaron en distintas formaciones de dos, tres o cuatro y, a partir de esas propuestas diferentes, los resultados también lo fueron.
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Sin dudas, lo más sabroso llegó de la mano del armoniquista -«gaitero» en portugués- Einhorn. Viejo visitante de nuestro país y conocido por los jazzeros argentinos, fue brillante en los momentos grupales, pero, sobre todo, cuando tuvo espacio para el lucimiento personal en sus emotivas versiones -improvisaciones incluidas-de dos composiciones de Mariano Mores, «Uno» y «Adiós pampa mía».
Además, exhibió todo su talento en «Baixa do sapateiro», de Ari Barroso, interpretada en un trío instrumental, y «Luá juá», de Tapajós, guitarrista también fundamental en la constitución de este grupo. Sus rasgueos, su excelente concepto del ritmo -especialmente los de su país-, su dominio de la armonía, que maneja sin prejuicios, y su swing fueron los sostenes principales de estos conciertos. Pero también tuvo su buenos momentos solistas en el choro «Lamento», de Pixinguinha, y en su propio tema «A 200 por hora», en el que homenajea a las raíces de la música brasileña.
Aunque fue el que contó con menos espacio para lucirse individualmente, cuando tuvo la oportunidad, el joven bajista Ney Conceiçao se mostró como un solista virtuoso en un tema de Milton Nascimento que compartió con el flautista Caymmi. Pero su participación fue imprescindible durante todos los recitales, sosteniendo desde lo armónico y, sobre todo, desde lo rítmico, una base que no tiene instrumentos de percusión. Menos significativa fue, en cambio, la presencia de Danilo Caymmi, hijo del inolvidable Dorival.
Su registro grave y su voz perfectamente afinada se lucieron en el tema «Gabriela», de Tom Jobim, pero no sobresalen por su originalidad ni por su expresividad, en un repertorio que pasó por muy diferentes momentos de la música del Brasil.
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