En cálido concierto, el dúo ofreció temas del El sábado, la inclemencia del clima complicó el panorama pues un fuerte temporal azotó a Neuquen y provocó destrozos en viviendas, derrumbes, cortes energéticos y suspensión de actividades, lo que generó el desvío de vuelos y micros con los artistas del festival. Entre ellos estaba
Al día siguiente el sol permitió apreciar la postal de la última y gran nevada de la temporada, que había transformado un paisaje gris y húmedo en un blanco inmaculado y radiante. El éxodo de turistas de la ciudad a la montaña iba en aumento y el cerro Chapelco se convertía en escenario ideal no sólo para el esquí y snowboard sino para el primer espectáculo de tango que se realizaba en el lugar.
Hacia el mediodía, los esquiadores rodearon intrigados un escenario especialmente montado para que volvieran a bailar los campeones de Tango. Entre chocolate caliente, gafas espejadas y aparatosos equipos de nieve, chilenos, uruguayos y mayoría de argentinos se preguntaban si se trataba de una de las habituales competencias o de algún anuncio por el cierre de la temporada de invierno.
Pero se sorprendieron gustosos ante la novedad de los dos bailarines en la nieve: ella lucía un vestido con escote y tajo, medias de red y zapatos con taco aguja, y él un impecable traje y peinado engominado. El público los ovacionó y muchos comentaron admirados que los tangueros desafiaran los 7 grados bajo cero a 2000 metros de altura.
El cierre, a la noche, llegó con tres espectáculos que sintetizaron el espíritu del festival. Primero tocó el grupo chileno-argentino
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