El grupo de
rock Reynols,
objeto del film
de Néstor
Frenkel cuya
condición
documental se
presta a la
sospecha,
pero aun así
tiene
momentos
interesantes.
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El hecho motivó también otras consideraciones, acerca de la psicología, la musicoterapia, el espectáculo, y el negocio de la música. Como tantos grupos de reducida difusión, éste tuvo sostenido empeño, público fiel, y pocos discos, aunque sus responsables acreditan unos cuantos más grabados afuera, por donde hicieron algunas giras. Algunos también acreditan que el baterista era el líder espiritual del conjunto, formado por él y los directivos de la escuela de música a la que concurrió. Otra curiosidad: Informate más
Precisamente, todo esto parece moverse entre la buena fe y la íntima sospecha de una cargada general, o un abuso particular. Lo mismo ocurre con el documental que ahora vemos, donde se alternan registros amateurs de conciertos y giras europeas, grabaciones caseras de viejas entrevistas televisivas, pareceres de opinólogos varios, y seguimientos de entrecasa. Se percibe la simpatía del realizador, Como sea,
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