Cánovas inicia serie de muestras en el país

Espectáculos

"Arqueologías urbanas" es la muestra que "Fernando Cánovas exhibe en la galería Daniel Maman (Av. Del Libertador 2475), antes de presentar una amplia retrospectiva en julio, en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno). Cánovas, artista argentino nacido en 1960, reside en París desde 1981. En la Escuela de Bellas Artes de París (Ecole Nationale Superieure des Beaux-Arts), fue alumno de Pierre Alechinsky de quien aprendió su amor por el detalle y la precisión del gesto. Luego continuó trabajando con él en un taller como uno de sus seguidores. La Escuela hizo una exposición por intermedio de la Embajada de Brasil en la Galería Debert. Cuando Roberto Matta vio la muestra, se interesó por sus obras y comenzó un vínculo de amistad y consejos. De aquellos diálogos, Cánovas recuerda la propuesta del artista chileno para que bajara el horizonte en sus obras.

Hacia los años 1982-84, se desarrolló un primer período de su obra que fue informalista. Su trayectoria de más de veinte años comenzó con las primeras muestras presentadas en la Galeria Erval de París (1986). Entre otras muestras, expuso en la Maison de L Amerique Latine de París; Annina Nosei Gallery de Nueva York; Expoarte'97 en México; Bienal de San Pablo; y en Buenos Aires, en la Galería Julia Lublin, el Centro de Arte y Comunicación en 1994, y en el Museo de Bellas Artes en 1997.

La exhibición pone de manifiesto la continuidad de sus preocupaciones retóricas, el tratamiento y las imágenes. «Estoy seguro de que su obra cambiará muchas veces pero siempre serán etapas de su desarrollo porque, ante todo, él tiene guardado un algo, que es su fuerza y que se trasmite apenas uno lo conoce, pero que, tal vez sólo en la pintura lo podrá desarrollar», escribió Luis Felipe Noé, en 1998.

Es posible reiterar un concepto que señalamos hace diez años, en ocasión de su muestra en el Museo de Bellas Artes: Cánovas es un materializador de alegorías, en tanto realiza una asociación subjetiva de elementos dispares en una unidad totalizadora. En sus trabajos hay una voluntad de geometría estructural, señalada por la insistencia en el uso de círculos, triángulos y cuadriláteros, y, en muchas oportunidades, una búsqueda de tridimensionalidad, que a veces procura por medio de la perspectiva, en las obras planas, y en otras ocasiones por la utilización de la madera, piedra y metal, que adosa a la tela y pinta para organizar la composición, sin intereses escultóricos. En trabajos presenta objetos dispuestos en estantes, cuya volumetría destaca en la bidimensionalidad del resto de la obra y se integra a ella en virtud de lazos de unión metafóricos, no técnicos, como en «Grey II», 2007. Se mantienen sus sujetos que tienen que ver con lo espacial y lo temporal, y pinta un registro de imágenes que representan estructuras del espacio arquitectónico.

«Sé que será siempre un explorador del espacio plástico porque éste corresponde a su espacio interior. Este espacio será el de su camino como artista, el cual tendrá diversas etapas pero siempre será uno solo», reiteró Noé.

Aunque creadores distantes de su expresión estética, Cánovas se interesa por los planteamientos de las obras de Antoni Tapies, Jean Dubuffet, Joseph Beuys y Christian Boltanski. Pero más que reconocer parentescos con esos artistas contemporáneos, Cánovas se siente convocado por las líneas y las estructuras de proyectos arquitectónicos. En sus obras, de grandes dimensiones, Cánovas conjuga instalación, abstracción e incluso figuración, especialmente en algunas de sus estructuras precisas, cercanas a las imágenes de proyectos arquitectónicos. Sus estructuras se vinculan con la pintura geométrica, pero también con la arquitectura y el espacio urbano. Le interesa lo habitable de la ciudad como fuente de inspiración.

En este sentido destaca la obra de Richard Meier, un genial arquitecto preocupado por el espacio cuyo orden y cuya definición están ligados a la luz y a la cultura urbana. Interesado en las experiencias de Le Corbusier y de Wright, Meier fue definiendo un estilo caracterizado por el orden racional y la armonía sensible: el juego de sus volúmenes cúbicos y blancos. La disposición de los interiores -basada sobre la libertad y la flexibilidad de las plantas-, la transparencia ante la luz natural, la implantación en medio de la Naturaleza, hicieron de sus viviendas verdaderas esculturas, en las cuales la rigurosa geometría es animada por el fino impulso estético.

Del lenguaje arquitectónico y urbano, Cánovas valoriza también la experiencia visual que proporcionan los puentes realizados por Santiago Calatrava que en sus diseños recupera la importancia de factores simbólicos, ya que los puentes históricamente desempeñaron un papel clave para la imagen de las ciudades, por su funcióny su permanencia. En las obras hay geometríasque crean movimiento. Trata la imagen como una forma que podría jugar y desprenderse del espacio, «Margarita», 2000 o «Caja», 2002. «Arqueologías urbanas» alude a elementos de la ciudad que el paso del tiempo, la erosión del agua, crea formas nuevas, independientes de la estructura original. Una torre vista desde abajo que pone en valor la relación de tiempo entre pasado y presente. También alude al tiempo en la estructura antes de finalizar el edificio.

«Andamio», 2006. La serie de paisajes orgánicos se caracteriza porque en estas obras la estructura está invadida por una piel: la estructura abandonada se convierte en otro discurso, «La piel», 2006. Hay un proceso del paso del tiempo y de transformación que él traduce con su lenguaje de línea y color.

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