Carlos Gardel: que se sabe del accidente aéreo a 86 años de su muerte

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El 24 de junio de 1935, el Morocho del Abasto moría en un accidente aéreo en Medellín. Desde aquel día aparecieron distintas hipótesis acerca de su muerte

Carlos Gardel era el artista más querido en Latinoamérica a mediados de la década de los años treinta. Dueño de una voz poderosa, con tinte arrabalero, dejo su huella en más de 900 grabaciones de tango y otros estilos como folclore, milongas y rancheras.

Por aquellos años las ventas de sus discos eran todo un éxito, Lo mismo pasaba con la venta de entradas de sus películas. Gardel era un verdadero fenómeno musical. “Por una cabeza”, “Caminito”, “Volver”, “Cuesta abajo”, “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires querido” son algunos ejemplos de su éxito.

Su llegada a Colombia se dio en el marco de una gira que lo llevo por países como Puerto Rico, Venezuela, Cuba y México. En tierras cafeteras fue toda una sensación. Gardel brilló con sus 13 presentaciones por distintas ciudades y actuaciones en distintas radios. También recibió todo el tiempo el cariño y admiración por parte del público.

Cuál fue la última actuación de Carlos Gardel

El domingo 23 de junio de 1935, "el Zorzal" brindó lo que sería su último recital. Fue en los estudios de la emisora radial “La voz de la Victor” de Bogotá. La gente colmó el recinto y las inmediaciones de la plaza Bolívar, donde se habían colocado altoparlantes.

Algunos de los tangos que cantó fueron “Cuesta abajo”, “Insomnio”, “El carretero” y “No te engañes corazón”. Según cuentan Osvaldo y Julián Barsky en “Gardel: la biografía”, ya hacia el cierre del show el Gardel dijo: “Antes de cantar mi última canción, quiero decir que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en las sonrisas de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí”.

Para concluir su discurso de agradecimiento Gardel puso en duda un futuro regreso: “Me voy con la impresión de quedarme dentro del corazón de los bogotanos. Voy a ver a mi vieja, pronto. No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera su hijo propio, que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre”. Serían las últimas palabras en público del ídolo popular, quien cerró el recital cantando el tango “Tomo y obligo”

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Carlos Gardel: cómo fue el accidente aéreo

La historia cuenta que al día siguiente de la mencionada actuación, Gardel murió en un accidente aéreo en Medellín. Cerca de las 15 hs, el avión trimotor Ford F-31 de la empresa Servicio Aéreo Colombiano (SACO), desvió su rumbo en el despegue y chocó contra otra aeronave que pertenecía a la empresa Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos (Scadta) que esperaba su turno de partida.

En total fueron 17 las víctimas fatales. Junto a Carlos Gardel estaban Guillermo Barbieri, Alfredo Le Pera, José Corpas Moreno, Alfonso Azzaf, Angel Domingo Riverol, el piloto Ernesto Samper Mendoza, el radio operador Willis Foster, Celedonio Palacios (empresario chileno) y Henry Swartz (promotor de espectáculos). Assaf y Riverol fueron atendidos pero murieron días después. Al accidente sobrevivieron su guitarrista José María Aguilar, su secretario e intérprete de inglés, el catalán José Plaja, y un jefe de tráfico de la empresa Saco, Grant Flynn.

Lo provocó el accidente es algo que se sigue discutiendo. Se habló de una pelea adentro del avión y de un disparo; de que el cantante habría sobrevivido pero, desfigurado, se ocultó de la vida pública para que no lo vieran; de que había competencia entre los pilotos y por eso quien comandaba el avión en el que viajaba Carlos Gardel pasó imprudentemente cerca a su “rival” y por eso chocaron. Nada de eso es cierto, todo forma parte de mitología alrededor de la muerte de Gardel.

Según el dictamen de los peritos que analizaron lo sucedido aquel fatídico 24 de junio de 1935, el accidente se debió única y exclusivamente a dos causas, "íntimamente ligadas entre sí pero de distinta naturaleza”, según el informe que explica, esas causas son “las deficiencias topográficas y aerológicas, propias del aeródromo ‘Olaya Herrera’” y la segunda, de carácter ocasional “la aparición súbita de una corriente de aire, precedida de vientos débiles, corriente que se ha registrado durante las horas de la tarde, y que dura apenas unos pocos minutos, pero cuya dirección no guarda relación con los vientos que la preceden o siguen, y cuya intensidad es muy superior a la de éstos”.

En un libro publicado en 1985 en Colombia por el periodista Carlos Bueno Correa, “Punto Final. La verdad sobre la muerte de Carlos Gardel” se descarta la explicación del “viento” y apunta un error humano, de acuerdo a la investigación oficial y a los informes de los peritos que entrevistaron a los testigos del accidente.

De acuerdo al informe al que accedió Bueno Correa, la clave que provocó el choque de las aeronaves fue el hombre de las banderillas. Las banderas para señales eran manejadas por empleados de nivel administrativo inferior, ya que consideraban que se trataba de una tarea sencilla, común y rutinaria. Eran apenas dos banderas: una roja que significa “Pare” y una azul y amarilla a cuadros que al estar levantada significaba “Vía libre”. Se dice que el banderillero pudo haber dado señales confusas y fue causal del accidente.

Las causas que apuntan al viento y al banderillero fueron puestas en duda por un ingeniero mecánico argentino, llamado Guillermo Artana, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Fluidodinámica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Para Artana, lo más probable es que hubiera problemas de motor, que el piloto Samper no manejó bien algo que corroboró cuando leyó el manual del avión Ford Trimotor F-31 modelo 5-AT-B, que hablaba de las fallas que los motores podían tener en el despegue y que los pilotos, en caso de esas fallas debían abortar el despegue, algo que Samper por algún extraño motivo, decidió no hacer, y lamentablemente ya sabemos cuales fueron las consecuencias de esa falta de acción.

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