8 de mayo 2026 - 19:26

Juan Ramírez Biedermann: "La gente cree que solo un milagro puede salvarla de estos gobiernos"

El escritor y músico presentó “Mango”, la novela premiada que mezcla inundaciones, curaciones inexplicables y crítica social para retratar el desencanto político en América Latina.

Ramírez Biedermann, figura destacada de la literatura paraguaya, es abogado, músico que forma parte de la banda de culto de Black Metal SABAOTH, lleva publicados cuatro libros, tres son novelas. 

Ramírez Biedermann, figura destacada de la literatura paraguaya, es abogado, músico que forma parte de la banda de culto de Black Metal SABAOTH, lleva publicados cuatro libros, tres son novelas. 

La creciente del río y la consiguiente inundación hace que gente de los márgenes escape de su lugar habitual y se instale provisoriamente en la plaza central de un barrio de gente pudiente. En medio del tumultuoso pobrerío, que busca acomodarse allí provisoriamente, aparece un chico morochito, sordomudo, que nadie conoce, que nadie sabe de dónde salió, que comienza a producir milagrosas curaciones. Eso hace que no pare de crecer quienes quieren recibir su ayuda. Es el punto de partida de “Mango” (Ediciones Diotima), novela que Juan Ramírez Biedermann vino a presentar en la Feria del Libro, y que, entre otras cosas, muestra que la gente común y corriente frente a la corrupción política busca un manosanta, que será una nueva decepción, cuando la sanación está más cerca de la mano.

Con “Mango”, Ramírez Biedermann conquistó la Mención de Honor del Premio Nacional de Literatura del Paraguay 2025.

Ramírez Biedermann, figura destacada de la literatura paraguaya, es abogado, músico que forma parte de la banda de culto de Black Metal SABAOTH, lleva publicados cuatro libros, tres son novelas. En su visita a Buenos Aires dialogamos con él.

Periodista: ¿Por qué dice que la pandemia le hizo bien a su libro?

Juan Ramírez Biedermann: Porque sentí, como tantos otros, la proximidad de la muerte. Durante el encierro de la pandemia a diario sabíamos de gente que se moría. Todos esperábamos una vacuna, algo que nos salvará, que nos sirviera para escapar de dolencias y sufrimientos y nos ayudará a seguir estando vivos. Eso influyó mucho en la novela que tenía escrita, me llevó a reestructurarla. “Mango”, que finalmente tiene diez años de trabajo, es mi tercera novela y estuvo a punto de publicarse dos meses antes de la pandemia, en 2019, y la peste hizo que se pospusiera. Quedó parada. Decidí reescribirla luego de la experiencia vivida. Ahora, la nueva versión, entre otras cosas que ocurren en el barrio de Las Mercedes, en Asunción, trata sobre la búsqueda de la salvación física, y como esta puede llevar a una búsqueda de salvación espiritual, moral, ética, y como esto abre una relación con lo social y lo político.

P.: El protagonista es Felipe Bayón, un ex juez, de vida complicada, para decirlo cautelosamente, escritor frustrado que publica columnas donde recupera hechos de la historia de Las Mercedes.

J.R.B.: Después de una inundación la gente de la ribera, para sobrevivir toma la plaza 14 de Julio, la central de Las Mercedes, y de pronto comienzan a ocurrir prodigios. Felipe Bayón, trata de vislumbrar qué está ocurriendo, qué de real tienen esas sanaciones inexplicables a personas incurables, tanto socialmente destacadas como seres despreciables, repelentes.

Juan Ramírez Biedermann (2)
Con “Mango”, Ramírez Biedermann conquistó la Mención de Honor del Premio Nacional de Literatura del Paraguay 2025.

Con “Mango”, Ramírez Biedermann conquistó la Mención de Honor del Premio Nacional de Literatura del Paraguay 2025.

P.: Las curaciones pareciera que las realiza el niño Cosme, un chico que no se sabe de dónde salió.

J.R.B.: Ese chico, morochito, sordomudo apareció súbitamente junto con la gente de la ribera, en esa plaza de ese barrio de gente pudiente, hasta tanto se calme el río. Y ahí comienzan a producirse curaciones. Una candidata a la presidencia, ciega de nacimiento, recupera la vista. Un tetrapléjico, considerado generador del mal, comienza a caminar. Un poeta, el marginal de la zona, el loco, el alienado, recupera la lucidez. Crece la gente que viene de todas partes para tocar al niño Cosme buscando ser beneficiario de ese prodigio. Lo que ocurre habla de la forma de pensar y creer de la gente de América Latina.

P.: ¿Para Bayón eso le sirve para sus columnas anecdóticas en el diario?

J.R.B.: En esas columnas cuenta cosas debatidas, por ejemplo, la presencia de Juan Domingo Perón en Las Mercedes, en 1955, cuando se exilió en Paraguay. En septiembre de 1955 se refugió en la cañonera paraguaya que lo esperaba. Según cuenta Bayón los militares que tomaron el poder iban a bombardear la cañonera, pero su capitán les contestó que sí atacaban les iba a responder con toda la fuerza con que contaban. Así, le dieron el salvoconducto a Perón que voló a Asunción y se instaló en una casa del barrio de Las Mercedes. Salía a la madrugada, todos los días a caminar, con un guardaespaldas, por las calles del barrio. Bayón también cuenta de Josef Mengele, apodado “el ángel de la muerte”. El médico de Auschwitz vivió en un inquilinato del barrio durante cuarenta días, hasta que se dio cuenta que lo estaban siguiendo y desapareció. En otra de sus columnas cuenta cómo un comando del ERP, dirigido por Enrique Gorriarán Merlo, entró al Paraguay supuestamente para filmar una película con Julio Iglesias, y en un atentado con una bazuca matan al dictador nicaragüense Anastasio Somoza, exiliado en Asunción.

P.: No deja de lado la situación actual de su país.

J.R.B.: La novela es políticamente frontal. Denuncia la corrupción, la permisividad, el orden prebendario, el clientelismo. La metáfora de la sanación lleva a la gente a pensar que solo un milagro, un manosanta, nos puede salvar de estos gobiernos. Vivimos tiempos raros. Que el presidente de Estados Unidos se involucre económicamente en la elección interna de un país de Sudamérica resulta surrealista.

P.: ¿Por qué se llama “Mango” su novela?

J.R.B.: Por dos cosas. Uno de los personajes está escribiendo una novela que se llama “Mango” y da su visión de la sanación. Por otro lado, el mango es la fruta de Asunción. Está en toda la ciudad, sobre todo en verano. Está en los patios, las casas, las calles, las veredas, los parques. La gente la agarra y la come. Otra se cae y se pudre. Es una metáfora de la sanción que buscan los personajes y que muchas veces está al alcance de la mano, y pasa desapercibida, y se termina perdiendo.

P.: La literatura paraguaya se enfrenta a un modelo que dejó la vara muy alta: Augusto Roa Bastos y su novela “Yo el supremo”, una obra maestra que no solo es el retrato del dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, sino que tiene además una construcción innovadora, que le hizo recibir el Premio Cervantes y ser candidato al Nobel, y fue el miembro paraguayo del Boom de la literatura latinoamericana…

J.R.B.: Su presencia sigue siendo muy fuerte. Otra figura fuerte es la de Robín Wood, extraordinario escritor de historietas, que vivió muchos años en Buenos Aires. Wood, autor de personajes y sagas, dejó una impronta y hoy en Paraguay hay muchos valiosos guionistas de comics. Lo que ocurre con la literatura paraguaya es una cuestión estrictamente editorial y de difusión. Se ha seguido escribiendo mucho y bien, muchos autores, hombres y mujeres, han ganado premios dentro y fuera del país. En Paraguay se escriben sobre los mismos temas que en cualquier otra parte del mundo. Están los que pertenecen al canon literario del Paraguay, las guerras, las dictaduras, las cuestiones típicas del mundo interior de las sociedades de América Latina, y a la vez otros narradores eligen cuestiones que afectan hoy a la sociedad, drogas, narcotráfico, redes sociales, violencia, mitos urbanos, cambios de comportamiento. Hay autores que están haciendo cosas muy interesantes. Trabajan sobre las fronteras y en sus obras se mezcla el portugués, el español y el guaraní. Sus relatos tienen la dinámica de esos lenguajes. El nuestro es un mercado muy pequeño, y eso hace al problema de la difusión. Las grandes corporaciones editoriales no ven el potencial de mercado y otras tienen miedo de abordar al autor paraguayo, más allá de su calidad, por el riesgo que implica. Algunos escritores, como es mi caso, hemos logrado romper el cerco y ser publicados en diversos países.

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