12 de diciembre 2003 - 00:00

"Carmen" poco entusiasmante

«Carmen» de G. Bizet. Con C. Díaz, G. López Manzitti, L. Gaeta, V. Wagner, R. Yost, H. Iturralde, C. Höxter, S. Moncayo, O. Carrión y otros Régie: L. Yusem. Esc.: D. Feijoo. Vest.: R. Schussheim. Ilum.: M. Rinaldi. Coreog.: R. Grinstein. Dir. Coro: A. Balzanelli. Dir. Coro Niños: V. Sciamarella. Orq. Estable. Dir.: Ch. Escher. (Teatro Colón).

La «Carmen» que está representando el Colón es, cuando menos, desconcertante; da motivos para debates y opiniones encontradas, aplausos y señales de desaprobación en sectores del público. Lo cierto es que está alejada de toda tradición pintoresquista, que escenográficamente sigue la actual tendencia a «lo despojado»; escaleras y geometrismos es el ámbito por donde deambulan los personajes, colores opacos y apagados en el vestuario, una coreografía más inspirada en la alemana Pina Bausch que en el rico folklore español, que tiene basamentos tan sólidos que se puede intentar fácilmente visiones modernistas (Gades, Cortés o Yerbabuena).

El director optó por una versión ralentada, desde la inquietante Obertura, falta de dinámica y pudor para acentuar la rítmica, sobre todo en momentos que están cotidianamente en el oído de todos.

Es difícil aceptar una «Habanera» sin acentos, una «Seguidilla» más cercana al vals que a la típica danza andaluza, la opacidad de los bellísimos interludios, los desencuentros con el Coro de adultos; el de Niños está mejor ensamblado.

«No hay obra mala en la que no encontremos algo bueno»
enseñó Plinio el viejo, y lo bueno aquí son las voces. Cecilia Díaz hace un protagónico de auténtica calidad, su voz está espléndida, su musicalidad y dicción son impecables, psicológicamente compenetrada con el rol y una actuación intensa, excepto en la siestita que le marcaron mientras Don José se explaya con la «Canción de la Flor». El tenor Gustavo López Manzitti cumple con gran profesionalismo las exigencias en sus participaciones y actoralmente supera las aristas de su incómodo personaje.

Maravillosa, la joven soprano Virginia Wagner, su voz encantadora y fresca dio al personaje de Micaela un tono ideal, la ganadora del Premio Internacional María Callas pudo demostrar sus quilates. Acertado Luis Gaeta como Escamillo, a pesar de la pobreza de ideas con que fue recibido. Excelentes Susanna Moncayo y Carina Höxter, así como el resto del elenco vocalmente hablando, por lo demás, obedecieron a marcaciones sin ritmo teatral y en un marco estático e incómodo para explayarse; y para el espectador un espectáculo nada entusiasmante.
 

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