Hollywood no suspendió la ceremonia ni en la Segunda Guerra Mundial, ni en conflictos como el de Corea, Vietnam y el Golfo Pérsico. Aunque los ensayos se realizan de manera normal y no hay mayores cambios en el guión, ya dos días atrás se ordenó quitar la alfombra roja y las gradas donde los fans se sientan a aplaudir a los nominados cuando hacen su desfile de entrada al Teatro Kodak.
Este año no habrá entrevistas previas y varios nominados anunciaron ya que no concurrirían el domingo a la ceremonia. Otros, que sí asistirán, están modificando a último momento sus vestimentas de gala por atuendos más sobrios.
Uno de los productores de la ceremonia, que pidió reservas sobre su identidad, fue algo más cáustico:
Posponer la ceremonia de los Oscar, incluso por unos pocos días, desataría una pesadilla logística. Unos 3.500 invitados han programado su agenda con meses de antelación para asistir al espectáculo. Los planes de viajes, planes de seguridad y los programas de televisión tendrían que ser alterados.
Económicamente, el aplazamiento también es muy costoso. Desde el alquiler de limusinas hasta las inyecciones de botox para estirar las arrugas, pasando por los carísimos anuncios televisivos, los cientos de millones de dólares generados por los Oscar se ven repentinamente en peligro.
Dejá tu comentario