Una de las bellísimas imágenes de «Tocando el cielo», documental sobre aves migratorias disfrutable por todo público, no solamente por estudiosos y amantes de la naturaleza.
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Para dar una idea del tipo de obra que estamos viendo, probablemente baste decir que la produjo Cada avioncito tenía dos camaritas: una de costado, para acompañar las bandadas, y otra de frente, para saber por dónde iba, ambas transmitiendo sus imágenes a un helicóptero que oficiaba como puesto central. Todo eso, para unos pocos segundos útiles. ¿Pero cómo, si no, se hubiera podido seguir, por ejemplo, el vuelo de algunas aves a través del Amalaya, o (visto desde arriba) el paso de las grullas sobre la Muralla China al amanecer?
En otros casos se apeló, más fácilmente, o al menos más económicamente, al registro directo desde los mismos helicópteros, y también desde globos aerostáticos, simples bicicletas, e incluso aladeltas. Los pájaros aceptan la compañía de los aladeltistas. Y así como en
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