Hace hoy cien años cuatro muchachos concretaron la primera radiotransmisión pública de la Argentina, y del mundo. En junio de 1920 Guglielmo Marconi había hecho un ensayo, y en noviembre hubo otro en EE.UU., pero el de acá tiene un mérito mayor: no solo transmitieron más de tres horas, con llegada hasta el sur de Brasil, sino que siguieron haciéndolo en forma regular, todos los días. Fundaron Radio Argentina, que duró hasta 1997. No solo eso. En 1925 la vendieron por 100.000 pesos moneda nacional y fundaron SaRa, primera empresa del mundo para comunicaciones en onda corta con el exterior. Tenía retransmisoras en Madrid y Nueva York. En 1930 la vendieron a International Telephone & Telegraph Corp., ITT, por 200.000 dólares de entonces. Con ese dinero fundaron en 1933 la productora de cine Lumiton, con equipos, estudios y laboratorio propios. De a poco se fueron tranquilizando. Pero el impulsor del grupo siguió “haciendo cosas”.
Celebra hoy la radio su centenario y sus pioneros
Fueron los mismos que fundaron, poco después, Radio Argentina, que siguió en el aire hasta 1997, e inauguraron las transmisiones en onda corta.
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Se llamaba Enrique Telémaco Susini, entrerriano. Médico, igual que su padre (pionero de la salud pública y primer otorrinolaringólogo del país). En 1915, impulsado por Marconi, ya era uno de “los locos de la azotea”, como les decían a los radioaficionados por las antenas que movían para todos lados. Además se hizo comentarista de música (tenía estudios de canto, piano y violín hechos en Viena). En 1918 estuvo en Europa comisionado por la Armada Argentina para estudiar los efectos de las armas químicas en la I Guerra, y aprovechó a comprar unos equipos militares de radiocomunicación que estaban de rezago. Con esos y otros materiales armó en 1920 la primera radioemisora junto a sus amigos y colegas médicos César Guerrico y Luis Romero Carranza, y su sobrino Miguel Mugica. Aquella noche, y las siguientes, se convirtió además en el primer locutor argentino.
Barítono aficionado, se casó con una soprano, Alicia Arderius. Fue director artístico del viejo Teatro Coliseo, director técnico del Teatro Colón y el Argentino de La Plata, regisseur en el Teatro Reale de Roma y La Scala de Milán, director de cine acá y en Italia, autor teatral, compositor, director general de la primera transmisión televisiva en la Argentina, partícipe en investigaciones médicas y hasta en explotaciones mineras, no descansaba nunca. Se hizo un chalecito en Pinamar, “Saint Michelle”, en la esquina de Simbad y Marco Polo, y en vez de descansar organizó una cooperativa, Telpin, que todavía existe, y permite que los residentes de la zona paguen el servicio telefónico mucho menos caro que el resto de los mortales argentinos.
El 27 de agosto de 1970 el gobierno nacional instituyó el Día de la Radiodifusión Argentina. Recibió entonces un buen homenaje. Murió un par de años después. En el balance, dejó grandes aportes, buenos ejemplos, disfrutó de la vida, ganó muchas satisfacciones, algún dinero, y unos pocos premios, como el de Mejor Director del Festival de Venecia 1938 por la comedia dramática “La chismosa” (ese fue también el primer galardón que recibió nuestro cine en un festival) y el Premio Nacional de Cultura de 1951 por su comedia “En un viejo patio porteño”, hoy olvidada. El también está bastante olvidado.
Paraná Sendrós



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