Se llama Félix Monti. Le dicen el Chango Monti porque de casualidad nació en La Quiaca, y pareciera que de ahí le quedaron la sencillez, el silencio, la agudeza y el espíritu amplio. También de casualidad, siendo todavía niño, vio al director de fotografía Pablo Tabernero filmando “La Quintrala”, siguió diariamente su labor y poco después ya era su discípulo. Aprendió con Tabernero, Younis y Etchebehere, tres grandes, se fogueó en el cine publicitario de la Argentina y Brasil y fue dejando su sello en obras como “Espérame mucho”, “La historia oficial”, “El exilio de Gardel”, “De eso no se habla”, “Momentos robados”, “Aniceto”, “El secreto de sus ojos”, “Al final del túnel”, también en el mejor cine comercial, y en el brasileño y en dos del español José Luis Garci, “Sangre de mayo” y “Luz de domingo”, que parecen pinturas, le valieron sendas nominaciones al Goya y lo confirman como un verdadero artista plástico.
“Chango, la luz descubre”: al maestro del cine con cariño
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Maestro reconocido hasta por la Academia de Hollywood, que lo invitó a ser uno de sus miembros, no lo admiran solo por eso, sino también por la humildad, el ingenio para hacer de modo simple lo que otros harían de modo complejo y más oneroso, las ganas y la capacidad de trabajar ya pasados los 80 años, y la generosidad con que transmite a las nuevas generaciones sus conocimientos, su filosofía y su ejemplo de vida.
Dos discípulas, hoy reconocidas directoras de fotografía, Paola Rizzi y Alejandra Martín, le dedican este retrato. No es un documental biográfico en sentido estricto, sino un retrato afectuoso pero nada exagerado, hecho sobre todo con registros de su trabajo cotidiano en un rodaje y una puesta de luces para el teatro, anécdotas de diversos directores explicando el “making” de ciertas escenas suyas que se han vuelto famosas, y algunas de sus propias reflexiones sobre el lugar de la fotografía en el cine como mero soporte (lo importante es lo que se cuenta), su relativo reflejo de la verdad (“Desde el momento en que elijo la cámara, el lente, la posición, ya estoy traicionando la realidad”), la sensibilidad de la cámara, que define como femenina, o nuestra relación con la imagen (ante un cuadro, lo decisivo no es lo que estamos viendo sino la emoción que puede causarnos). Lindo retrato, lleno de afecto y de enseñanzas.
“Chango, la luz descubre” (Argentina, 2021). Dir.: P. Rizzi y A. Martín. Documental.




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