18 de mayo 2007 - 00:00

Chávez: "Desgasta vivir en función de los otros"

Julio Chávez:«‘La deVicente López’intenta mostrarque todostenemosalguna miradapuesta fuera ala cual ledamos valor».
Julio Chávez: «‘La de Vicente López’ intenta mostrar que todos tenemos alguna mirada puesta fuera a la cual le damos valor».
Luego de protagonizar «El otro», Julio Chávez se ocupará de la mirada de los otros. Será el debut del elenco de actores conformado y dirigido por Chávez, llamado «Baal», por el personaje y la obra de Bertolt Brecht. «La de Vicente López», tal el título de la obra, se verá sábados y domingos en «El Camarín de las Musas» y cuenta con las actuaciones de Patricia Biurci, Santiago Caamaño, Miguel Cavia, Julián Doregger, Luz Palazón y Elvira Villarino. Conversamos con Chávez sobre este proyecto y otros.

Periodista: «La de Vicente López» alude a una tía que visita a su familia en la noche de Año Nuevo. ¿Su irrupción es tan inesperada como la del inspector de Priestley?

Julio Chávez: En realidad hay algo inesperado, pero no es la llegada de la tía pues todos la esperan para celebrar el año nuevo. La sorpresa es que viene con su amante uruguayo, del que se está separando, y cuando pasa la noche del 31 lo lleva al barco para que vuelva a su país.

P.: ¿Por qué Vicente López?

J.C.: Es la de Vicente López por las típicas charlas donde se dice «mi hermana, la de Olivos», o «la de Munro», pero lo que se está marcado con Vicente López es un microclima que contrasta con la familia. Ellos son modestos, caóticamente organizados, rozan la promiscuidad. Que llegue «la de Vicente López» implica que la reciban de un modo particular, porque la creen superior ya que es una mujer que ha podido progresar. Entonces buscan dar la impresión de que ellos también pudieron progresar, intentan pasar la prueba de la mirada de «la de Vicente López».

Es aparentemente una mirada autorizada, sabe todo y cómo se vive, ante una familia caótica, integrada por una madre que ronda lo psicótico, un hijo retardado mental, una hija pelirroja que lleva adelante la familia. En resumen, son una vergüenza a la mirada de la de Vicente López.

P.: Se trata de otra obra con familia disfuncional como eje. ¿Como «Pequeña Miss Sunshine»?

J.C.: No la vi, pero las familias disfuncionales ya existen desde Eugene O'Neill y su «Viaje de un largo día hacia la noche». El objeto «familia disfuncional» no se inventa, se resignifica y en todo caso son objetos que están dados y producen diferentes viajes. El asunto en sí mismo es patrimonio universal.

P.: También aborda otro asunto universal, «la mirada»...

J.C.: Sí, porque esta obra intenta mostrar que todos tenemos alguna mirada puesta fuera a la cual le damos valor. Y llega el momento en que uno advierte que el trabajo que da satisfacer la mirada del otro no conduce a ningún lugar. Todos buscan la aprobación de un otro, que con la mirada se autorice, y lo cierto es que trabajar para la mirada del otro es tan desgastante como difícil de eludir.

P.: ¿Hay algo brechtiano en este grupo para llamarlo Baal?

J.L.: Si bien el nombre surge por la primera obra de Brecht y por el personaje, nos gustó el nombre pero se trata de un elenco que formé hace un año con la finalidad de hacer obras mías o de otros, dirigido ahora por mí pero por otros en el futuro. Son 17 actores que se entrenan y siguen rutina de trabajo obligatoria.

P.: ¿Qué obras siguen a ésta?

J.C.: Ahora me pongo a descansar tres semanas y empiezo a dirigir «Como quien mata un perro» con esta compañía, de la que tengo escrita sólo el primer acto. No sé bien cómo seguirá pues seguramente va a cambiar con ensayos. El tipo de proyecto con este grupo amerita que la obra se vaya transformando hasta prácticamente el día del estreno. Es ahí donde sabemos cómo queda realmente. Claro que me tengo que frenar porque sino la minuciosidad se hace excesiva y hasta obsesiva.

P.: ¿Además de seguir con la obra «Yo soy mi propia mujer», ¿qué otros proyectos tiene en cine y televisión?

J.C.: Es posible que a fin de año haga una película con Alejandro Massi, sobre vínculos familiares, donde habrá un padre, una madre, su hijo y la novia. Y en televisión se está hablando de hacer una segunda parte «Epitafios» que se vio por HBO.

P.: ¿Qué opina del despojado y ascético cine argentino de hoy, del que «El otro» es un ejemplo?

J.C.: Reflexionar históricamentesobre el presente es una contradicción; en diez años quizá podremos decir algo sobre lo que llaman nuevo cine argentino, pero no ahora. No soy partidario de unir todas las películas de los directores de esa corriente sino que sólo puedo pensar en un director y sus películas, Tampoco puedo pensar acerca de la industria cinematrográfica porque no es mi tema. Me parece que hablar de «nuevo cine argentino» es encasillar los trabajos en función de la obra de un otro.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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