El título suena gracioso. La historia, no tanto. El personaje protagónico tiene unos conflictos personales que lo ponen bastante irritable, y más severo de lo conveniente para juzgar a los demás. Algo puede estallar, justo en el festejo de las bodas de plata de sus padres. Pero, ya desde los títulos, la música va diciendo que el agua no llegará al río. Quizá no haya ningún muerto en el placard. A lo sumo, una raqueta de tenis. En cambio, podría haber un niño en la panza de una chica que anduvo con alguien que, por curiosas razones, no debe enterarse. Para dejarlo claro: el padre de familia es un buen tipo, aunque medio guardabosques y rosquero, nadie es perfecto; la madre es una ama de casa de entusiasmo programado, para quien “amor es un proyecto de familia”; y los hijos son tres varoncitos y una nena, como los de “La familia Falcón”, pero ahí se acaba el parecido. Tampoco hay un tío solterón. En cambio hay una abuela bastante homofóbica. Y justo su nieto preferido, el protagonista de esta historia, salió del closet. Los padres ya lo saben. Ella todavía no, y no es ese el único secreto que circula por la casa.

Dejá tu comentario