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28 de mayo 2021 - 00:00

La nueva "Cruella" hace añorar la versión de Glenn Close

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Cruella. Emma Stone, discípula de la malvada Emma Thompson.

Emma Stone y Emma Thompson se sacan chispas como la perversa discípula y su arrogante patrona y maestra, también perversa, en esta comedia de humor negro que imagina los comienzos de Cruella DeVil, y pretende acaso justificar su locura, y esa maldad que la llevará años después a su famoso intento de “perricidio”. Como ya varias generaciones saben, desde que Dodie Smith escribió la novela y Walt Disney produjo el delicioso dibujo “La noche de las narices frías”, o desde que Glenn Close la encarnó, haciéndose la payasa mala en “101 dálmatas” y su continuación, Cruella era una flaca histérica, adinerada, acelerada, prepotente, de enorme tapado de pieles, larga boquilla de fumadora, dos pelagatos contratados a su servicio para la gran ocasión, y una dulce amiga de lejanos tiempos. La de esta precuela difiere un poco. Los sucesores de Disney difieren todavía más, respecto al fundador de la empresa.

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Calificada como apta para mayores de 13 en EE.UU., la obra coquetea con el punk, el glam, la androginia y la ostentación en el ambiente de la moda, y otras cosas impensadas hasta ahora en el viejo sello. Por suerte Disney se murió hace rato, lo mismo que Dickens y sus contemporáneos, a quienes los guionistas les roban los elementos para el primer tercio de su historia, que, a decir verdad, pinta lindo. Luego toman inspiración en “Maléfica”, “El diablo viste de Prada”, “La favorita”, “El Guasón”, un poquito de “El hilo fantasma” y “La diabla”, y ejemplos similares de maldad insolente, lo que también pinta lindo pero ya no tanto. Después se les va apagando la lamparita, con falsos finales hasta llegar a los 134 abusivos e innecesarios minutos de duración.

¿Qué justifica su visión? El duelo actoral de las dos Emma, el ampuloso e ingenioso vestuario de Jenny Beavan (no los anteojos de Tom Davies, porque acá tenemos los de Johnny Tolengo), el montaje, varios diálogos, unas escenas sueltas y el enorme despliegue de producción. Se incluye además una larga lista de temas populares de los ’70 y algunas otras atracciones. Y se reavivan las ganas de mirar otra vez las comedias de Glenn Close, y el dibujo, por supuesto (dicho sea de paso, la voz de Cruella en la versión en español estaba a cargo de la bailarina Carmen Donadio, que también fue la bruja de Blancanieves y una hermanastra de Cenicienta, y como persona era un pan de Dios).

“Cruella” (EE.UU., 2021). Dir.: C. Gillespie. Int.: E. Stone, E. Thompson, J. Fry (Disney+).

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