28 de mayo 2001 - 00:00
Cogorno y Blanco, del Teatro Colón a la ópera de cámara
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Marta Blanco y Eduardo Cogorno.
P.: ¿Cómo es la trama?
M.B.: La obra habla de un visitante que llega a la casa de Miss Todd; en realidad es un vagabundo. Miss Todd vive con su mucama y le da lugar al hombre en su casa. Al mismo tiempo, se enteran por los vecinos que hay un ladrón que ronda por la ciudad. El hombre comienza a exigirles cosas y entonces ellas se convierten en ladronas para satisfacer las demandas del hombre del cual se han enamorado. El termina robando en la casa, huye con la mucama y la solterona vuelve a su soledad inicial.
E.C.: Para mí la obra habla de otros temas muy actuales: la soledad y los deseos frustrados. Menotti mismo cree reconocerse en la figura de esta mujer sola. El músico expresa su propia soledad. Suele decir que si escribiera la obra ahora, tendría mucha más piedad por la solterona, que la que tuvo al principio de su carrera, cuando escribió esta ópera, a los 21 años.
P.: ¿Cómo diseñó la puesta en escena en el pequeño escenario de La Scala de San Telmo?
E.C.: «He tratado de representar en la habitación de Miss Todd una especie de jaula, un ambiente asfixiante, cerrado. Hay momentos en que juego con los delirios de estas dos mujeres por ese hombre que las perturba. Ese escape al delirio lo provoqué con el uso de las luces. Son tres o cuatro momentos en que la imaginación de las mujeres llega a crear situaciones de lo más descabelladas.
P.: ¿Qué proporción de música y de teatro exige el diseño del personaje central?
M.B.: Creo que mitad y mitad. Yo cada vez me siento más alejada de esas óperas donde una debe cantar solamente. A veces son exigencias del «bel canto» pero desmerecen un poco la posibilidad de construir un personaje desde el punto de vista teatral.
P.: Ambos han trabajado como cantantes en el Teatro Colón. ¿Por qué eligieron ahora dedicar todos sus esfuerzos para realizar un trabajo en el circuito «off»?
M.B.: Yo trabajé muchos años en el Colón y fui muy feliz en él. Pero es un teatro que desgraciadamente sigue siendo como elitista, que además no me llama, por lo que necesito hacer otras cosas. Nuestro proyecto de La Scala es tener un espacio para que los intérpretes tengan posibilidades de trabajo y de generar sus propios espectáculos, sin tener que esperar que los llamen...
E.G.: A diferencia de Marta, yo no fui muy feliz en el Colón. Me sentí muy postergado, siempre y finalmente luego de cinco años en él, decidí irme. En cambio ahora considero que soy feliz al poder crear mis propios proyectos. Puedo hacer lo quiero y además puedo vivir con eso. Lo del Colón creo que fue una etapa negativa que ya he superado.




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