24 de mayo 2001 - 00:00

Con buen balance de público y ventas, cierra hoy ArteBA

Pintura de Roberto Aizenberg.
Pintura de Roberto Aizenberg.
Con diez años de continuidad, ArteBA es una cita ineludible en el nutrido calendario artístico de esta temporada porteña. La edición actual (que cierra hoy a las 22) cuenta con 76 galerías entre nacionales y extranjeras, espacios especiales, instituciones y empresas, publicaciones. El tono general, ecléctico, equilibrado, sin grandes sobresaltos, escasa tecnología, tampoco exceso de fotografía ni de arte digital, alguna que otra piedrita o velita ceremonial.

La concurrencia, estimada hasta el momento en más de 50.000 personas, parece tener el ojo bastante entrenado, ha perdido la timidez para interesarse sobre los artistas y preguntar precios. Se han producido algunas ventas en los primeros días, lo que no es común, ya que es hacia el final de la feria cuando se demuestra mayor avidez adquisitiva. Los precios están acordes con la realidad del momento; se ofrecen largos plazos para los pagos; muchos coleccionistas argentinos salieron a buscar artistas jóvenes, aquellos que han sido premiados recientemente y que ostentan una imagen con contenido.

Se contó con la presencia de coleccionistas extranjeros invitados especialmente y que, como era de esperar, se refugiaron en el anonimato. Varias de las 21 galerías extranjeras vuelven con obras de artistas que han tenido aceptación en el mercado local, por ejemplo, Kreisler (Madrid).

Es siempre de calidad lo que presenta Azul de Felipe de Covarrubias (México), y una vez más, se destaca Waldo Saavedra (nacido en Cuba en 1961, residente en México ), una «perla» que detectamos en 1996, con obra transgresora y poética.

En Gary Nader (Miami), presente por primera vez en Arte BA, descubrimos al argentino Nicolás Leiva (1958), residente en EE.UU. desde hace 11 años, con contundente obra sobre soporte de madera y que está alcanzando importante cotización en los remates neoyorquinos, así como el brasileño Walter Goldfarb, con técnica en lana cosida y carbón sobre tela.

La Acacia (Cuba), presenta a Rubén Alpízar y Arturo Montoto, cuyas obras vimos en la última Bienal de La Habana integrando el excelente conjunto de «postmedievalistas» cubanos en el hermoso claustro del Convento de San Francisco. Forma Internacional apuesta una vez más al consagrado y cotizado artista guatemalteco Elmar Rojas, cuya obra, integrada ya a varias colecciones argentinas, acentúa la imaginería y colorido de su tierra.

A pesar de los nombres conocidos, entre los que se encuentran el de
Cildo Meireles y Tunga, no es atractivo el envío de Luisa Strina (San Pablo). Paulo Kuczinsky (San Pablo), presenta una rareza: un retrato de Emilio Pettoruti realizado por Alberto da Veiga Guignard (1929), además de artistas históricos de la plástica brasileña.

Para tener en cuenta,
Javier Gil, joven artista uruguayo con una visión de su entrañable Montevideo, pasteles de gran solvencia, una interesante elección de Galería Sur que lo ha incluido entre los clásicos maestros uruguayos. En Yvonamor-Palix (México-París), no está la anunciada obra del argentino Pablo Reynoso, y la obra exhibida carece de interés plástico.

Diferencias de criterio respecto del otorgamiento de espacios, la inclusión de operadores privados y razones económicas están entre las causas de algunas ausencias notorias, por ejemplo, Palatina, Rubbers, Zurbarán, Arroyo, García Uriburu. En general, las galerías argentinas han extremado su rigor en cuanto a la selección de los artistas, y la exhibición de las obras ha dejado atrás toda contaminación visual. Merecen especial atención los
Berni seleccionados (Ruth Benzacar), Pueyrredón, Macció, Iommi, Distéfano (Mamán), Líbero Badii (Laura Haber), Juan Carlos Castagnino (Alvaro Castagnino), Alicia Penalba, Le Parc, Aizenberg, Nigro, Melé (Van Eyck ), Carlos Alonso (Ro-Art).

En otras galerías destacamos las obras de
Luis Wells (Granillo, Córdoba), Nora Correas (Castagnino), Miguel D'Arienzo (Isabel Anchorena), Mónica Van Asperen (Luisa Pedrouso), Daniel Ciancio (Alberto Elía), Pérez Agrippino y Claudia Waisman (Cataldo Arte Contemporáneo), las esculturas en mármol de Norma D'Ippolito (Suipacha) y las pequeñas piezas también en mármol de Lucía Pacenza (Arcimboldo), el conjunto de artistas exhibidos durante el primer año de existencia de Crom-Carbajal.

Mención especial merece el espacio dedicado a
«La real irrealidad-ecos del surrealismo», auspiciado por el Fondo Nacional de las Artes, curado por Guillermo Whitelow y que atrajo gran cantidad de público. Al área dedicada a las esculturas seleccionadas por Nelly Perazzo y dado su tamaño, merecería que se le otorgara mayor espacio que permita una lectura más comprensiva.

¿Para qué sirven las ferias de arte? Institucionalizadas en la mayoría de importantes capitales y ciudades, aparte del principal objetivo -la venta de las obras-, es una vidriera, un lugar de encuentro para conocedores y amateurs, una oportunidad para ver en un solo lugar pluralidad de lenguajes artísticos, descubrir artistas, entablar con sus creaciones un diálogo, reflexionar, aprender a mirar, acceder a su posesión o soñar con ello.

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