Mirtha Legrand hizo ayer en «Canal 7» un alarde de libertad de opinión al dedicar su almuerzo a un largo comentario de sus invitados sobre el casamiento de Carlos Menem. Las periodistas Olga Wornat y Mimí Rodríguez Villouta, autoras de libros hipercríticos hacia la pareja Menem-Bolocco, desplegaron todo su arsenal para descalificar al matrimonio, sus protagonistas, los invitados y el hecho mismo de que esa relación exista. Lo mismo que han llevado a otros programas de TV para procurar vender más sus libros.
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La anfitriona agregó algo de su cosecha al darle una larga salida por teléfono a Zulema Yoma. El público agradece que un canal defienda la libertad de opinión de sus animadores. Pero también se pregunta si un canal estatal, que vive del dinero de los contribuyentes que pertenecen a los más diversos sectores de opinión, es el mejor lugar para que muestren opiniones tan tendenciosas.
Una onda que administra el Estado tiene por esa sola razón que evitar extremos de oficialismo como el que tuvo ese programa con tantas críticas al ex presidente, que además es el titular del principal partido de la oposición, el PJ, con el cual la Alianza librará en pocos meses una pelea electoral decisiva.
La presencia de Guillermo Blanc, cronista de espectáculos, intentó poner algún equilibrio, lo mismo que el periodista Martín Libermann había hecho ante la chilena Rodríguez Villouta ante sarcasmos parecidos que hizo en el programa «Sábado bus», de Nicolás Repetto, el sábado pasado. «Ahora resulta que a Menem nadie lo votó», ironizó Libermann ante la periodista chilena.
Un clima parecido aunque, claro, no desde una emisora estatal, se percibió en «Intrusos en el espectáculo», de Jorge Rial, donde el conductor la emprendió enérgicamente contra la boda a un punto tal que, en su fervor, también deslizó algunas generalizaciones poco afortunadas sobre los chilenos. Se remontó a Pinochet, señaló que hubo muchos argentinos que murieron en Malvinas por la traición de los chilenos, y terminó diciendo -a partir de una encuesta realizada sobre la boda de Menem con Bolocco-que no hay nada peor para un argentino que casarse con una chilena.
Para la salud de Rial, no era el día más indicado. A muchos televidentes, de inmediato, les llamó la atención ver que el conductor, al bloque siguiente, ya no estuviera en cámara. Pero la explicación no era política sino clínica: Rial está atravesando por un momento de hipertensión, y ya no se sentía bien desde la mañana por lo que no asistió a su programa matinal «Fiebre de radio» que se emite por «La Red». El programa de TV continuó emitiéndose con la conducción de Luis Ventura.
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