Desopilantes viñetas de burdel

Espectáculos

«Refugio de pecadores» de M.Moro. Dir.: M.Moro. Int.: M.Elías, C.Elías, S.Mazza, M.R.Frega, E.Dionisi. Esc. y Vest.: G.Parenti. Ilum.: M.Pastorino (Patio de actores.)

Entre la nostalgia y la picardía, Mariano Moro echó mano a un variado repertorio de canciones románticas para narrar los avatares de cinco personajes que pese a ejercer la prostitución, el sadomasoquismo y otras cosas por el estilo, conservan cierto espíritu lúdico y un aire infantil que tiñe todos sus actos y relaciones.

En ese burdel decadente y al borde de la quiebra todos sufren alguna pena de amor y mientras esperan la llegada de algún cliente conviven, casi familiarmente, entre prácticas sexuales non sanctas y deseos no correspondidos. Se trata, en realidad, de un alegre desfile de estereotipos: la madama autoritaria, de látigo en mano, pero querendona; la prostituta desgastada por el oficio; la francesita glamorosa que se cotiza muy por encima del resto y el proxeneta enamorado sin remedio de un jovencito angelical al que todos codician.

Durante el espectáculo se escuchan grabaciones en francés de Julio Iglesias, Edith Piaf y Marie Lafôret, también canciones en español interpretadas por María Jiménez, Estrella Morente y algunas perlitas retro como el famoso tema de José Luis Perales «Por qué te vas», de la película de Carlos Saura «Cría cuervos», que recorrió el mundo en los '70 a través de la aniñada voz de Jeanette.

Respaldado por este material sonoro, el espectáculo gana en ironía y comicidad.

Algunos temas coquetean con el melodrama kitsch, otros contribuyen a que ese antro de depravación funcione como un espacio de libertad, en donde cada adulto puede jugar a ser perverso y dejar que su cuerpo «hable» a través del baile. En esta hábil fusión de música, teatro y danza, los integrantes de la compañía Tenedor libre («Libertad-en danza», «Báthory») se complementan sin fisuras.

Miguel Angel Elías es un reconocido bailarín, ex integrante y actual asistente coreográfico del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Su aire melancólico le aporta densidad a un personaje que pese a carecer de parlamentos tiene mucho peso en la acción. Cecilia Elías y Sofía Mazza también se imponen en escena como actrices y bailarinas. Elías atrae con sus gestos de muñequita a lo Betty Boop, mientras hace música con un teclado o recita algún poema de Jacques Brel. Mazza arranca carcajadas con su caricatura de prostituta traqueteada por el oficio.

Emiliano Dionisi («El pan de la locura») baila muy bien y es algo así como la versión masculina de «Pretty baby» en traje de marinerito. Por último, María Rosa Frega, en el rol de madama, explota hábilmente los ribetes tragicómicos de su personaje.

«Refugio de pecadores» cuenta además con una atrayente ambientación que resume en pocos trazos la iconografía erótica de varias épocas (desde el pelucón siglo dieciocho que luce la madama hasta el atuendo estilo «Querelle» que luce su marido). Hay muchos homenajes para descubrir en este espectáculo, todos muy sutiles y convenientemente mixturados.

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