"Diálogo" de arte italiano y argentino en Bellas Artes

Espectáculos

A partir de hoy, hasta el 9 de noviembre, se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes «Viaje en el Arte Italiano 1950-1980»- Obras de la Colección Farnesina en diálogo con obras de la Cancillería Argentina.

La Farnesina, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, cuenta con obras maestras que cubren un espectro de 100 años que va desde el Futurismo hasta nuestros días.

Su curador general es Mauricio Calvesi, autor de uno de los textos del excelente libro catálogo. Del núcleo original nació la nueva colección itinerante de 50 obras, que se pueden ver ahora en Buenos Aires, bajo la curaduría de Concetta Branciamore enviada especialmente para esta ocasión.

La colección de nuestra Cancillería está formada por obras que van desde las vanguardias, los años 60 a las que se han agregado obras contemporáneas que se destacan por su nivel de excelencia y que, como la de la Farnesina, están emplazadas en espacios y oficinas de sus respectivas sedes.

Son dos instituciones que albergan artistas que han compartido inquietudes en el campo de las artes visuales y una de cuyas figuras emblemáticas es la de Lucio Fontana (Rosario, 1899-Cannabio, Varese, 1968). Una experiencia artística compartida entre dos países, un artista de dos mundos que buscó un arte libre de todo artificio estético, fundador en 1947 del Movimiento Espacial, autor de Manifiestos rupturistas «ya que el hombre está exhausto de las formas escultóricas, sus agobiantes repeticiones revelan su estancamiento». Así aparecen los agujeros, la tela tajeada, el concepto del espacio, el vacío abierto en la tela.

Es significativo el recorrido por estas obras de artistas clave de la segunda mitad del siglo XX, por ejemplo, Alberto Bu-Giuseppe Capogrossi abandonará la figuración hacia fines de los 40, se lo reconocerá por sus signos en formas de tridentes. Afro (Basaldella), muy influenciado por Arshile Gorky, artista de gran consenso internacional, ganó la Bienal de Venecia, premiado en Kassel, desarrolló una importante actividad en Estados Unidos.

Emilio Vedova, integrante hacia 1952 del Grupo Ocho Pintores Italianos bajo la protección de Lionello Venturi, que bautizará la tendencia como «Abstracto Concreto», más adelante imprimirá una impronta gestual que anuncia el Informalismo.

Del Grupo Forma, fundado en 1946, hay obra de Carla Accardi que se caracteriza por su estructura de símbolos; Piero Dorazio concentrado en sus búsquedas sobre la dinámica del color y la luz; Pietro Consagra, ganador en 1960 del Premio de Escultura de la Bienal de Venecia, se distingue por la bidimensionalidadde la superficie compuestapor planos superpuestos. Otra figura esencial de la escultura italiana es Arnaldo Pomodoro, con sus enormes cubos, esferas, discos, realizados en materiales diversos y de refinada técnica.

Tres artistas de los 60: Mimmo Rotella con sus afiches rotos influyeron al Pop romano; Piero Manzini, artista controvertido, contestatario que experimentó con materiales no convencionales, por ese entonces el poliestireno, realizó performances como «La Consumación del Arte a través de su Devoración», firma con su pulgar huevos duros que se consumen en lugares públicos; Enrico Castellani y sus telas monocromas con alternadas vibraciones luminosas.

En los 60 también surgen artistas como Mario Schifano y Tano Festa, representantes del Pop romano. Hacia 1967 a Jannis Kounellisse lo identifica por sus «Alfabetos», símbolos tipográficos monocromáticos, pero más adelante se inscribirá en lo que se denomina Arte Povera, presentado por Germano Celant, movimiento de gran resonancia internacional compuesto por artistas de Turín, Roma y Milán. Entre sus figuras relevantes. Michelangelo Pistoletto y sus imágenes reflejadas sobre superficies brillantes; Mario Merz cuyos iglúes se convertirán en un tema recurrente realizados en tierra, vidrio, madera, del mismo modo que sus progresiones aritméticas y la espiral.

Así como el Arte Povera tendrá su resonancia internacional, Chia, Clemente, Paladino, Cucchi, son los exponentes de la Transvanguardia, término acuñado por Bonito Oliva, un movimiento que busca «el retorno de la pintura» en clave irónica.

Esta colección itinerante permite una visión de las corrientes y los artistas más significativos del siglo XX, reflejo del proceso de crecimiento de la sociedad italiana de la posguerra.

Miguel Ocampo, Clorindo Testa, Hernán Dompé, Luis Felipe Noé, Alejandro Puente, Claudio Girola , Guillermo Kuitca fueron elegidos por la Cancillería Argentina para «dialogar» con los artistas que por cuestiones generacionales y conceptuales han compartido inquietudes estéticas en el curso de tres décadas.

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