Milanesio: "El destape de los '80 no es el mismo que el actual"

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El estudio, que va desde el final de la dictadura hasta hoy, revisa el lugar que tuvo el cuerpo de la mujer en aquella nueva liberalidad que aún la sometía.

“El destape en la Argentina tuvo cuerpo de mujer pero luego las mujeres tuvieron mucho qué decir y hubo nuevos destapes”, sostiene Natalia Milanesio, de quien acaba de publicarse su libro “El destape: la cultura sexual en la Argentina después de la dictadura” (Siglo XXI), que ya había aparecido en los Estados Unidos con el título “Sex, Democracy and Freedom in Postdictatorial Argentine”.

Mianesio es licenciada en Historia (U.N. de Rosario) y luego se doctoró en su especialidad en las universidades estadounidenses de Nueva York y de Indiana. Por sus libros de investigaciones históricas ha recibido becas y premios como el de la American History Ass, la Mellon Foundation o el Judy Ewell Award por su obra “Workers go shopping in Argentina”. Desde Texas, donde reside desde hace doce años, dialogamos con ella.

Periodista: Usted nos lleva a recordar “el destape” cuando todos tenemos que recluirnos y andar con tapaboca.

Natalia Milanesio: Sin embargo, en un momento tan difícil como el que estamos atravesando, hubo varios “destapes”. Un caso evidente en la Argentina es el del movimiento de mujeres que se movilizaron en el apoyo de la ley del aborto legal y gratuito. Hay determinados momentos, determinadas causas que hacen que algunos colectivos sociales se destapen, que aún desafiando la pandemia salgan a la calle.

P: ¿Qué la lleva a sostener que “el destape” no fue un fenómeno meramente mediático?

N.M.: A partir de 1982, tras la Guerra de Malvinas, se dio una especie de liberalización en los medios debido a que la dictadura tenía problemas más acuciantes. El fin del régimen se veía inminente, pero aún así los medios seguían controlados. Se hacía un monitoreo específico sobre temas de la sexualidad y el cuerpo humano, y se dan casos como el de la publicidad de los televisores Hitachi, que muestra colas de mujeres, y la dictadura la hace sacar del aire de inmediato. Se mantenía el control aunque había cierta liberalidad en algunas revistas, sobre todo de humor. Recién en 1984 se produce la ruptura explosiva de la que dan cuenta revistas como “Libre” y “Hombre” de editorial Perfil y con la aparición de la versión argentina de “Playboy”. Si bien en el imaginario colectivo argentino el destape fue un fenómeno mediático, que lo fue, a la vez se manifestó en esferas culturales y sociales. Surgió, por caso, un boom de difusión de la sexología, campañas de planificación familiar, salud reproductiva, educación sexual escolar. A la vez se intensificó el activismo de organizaciones feministas, gays y lesbianas, que comenzaron a visibilizarse reclamando sus derechos. Se destapa lo que era tabú, lo que estaba silenciado.

P.: El destape nos llegó después que en otros países.

N.M.: La liberación sexual fue un fenómeno internacional, pero no en todos lados se manifestó del mismo modo ni en el mismo momento. La Argentina, por el contexto sociopolítico autoritario de los años 60, no produjo la revolución sexual que se daba en esos momentos en los Estados Unidos y en buena parte de Europa Occidental. El autoritarismo y el conservadurismo no permitían que aquí se desarrollaran esas ideas. A la Argentina le llevará más de dos décadas alcanzar no una revolución sexual sino una liberalización de los temas sexuales. Y, al desarrollarse después de una dictadura, el destape tuvo matices muy particulares, muy argentinos. A partir de los años 80 se produjeron películas del género “drama carcelario erótico”, como “Correccional de mujeres” y “Atrapadas”, que fueron grandes éxitos de taquilla, y tuvieron la particularidad de que, de manera más o menos implícita, trataran el tema de la dictadura. El destape solo se puede entender a partir de los contextos culturales concretos. Cuando se dice que el sexo siempre es político es porque siempre es un reflejo de otros aspectos de la sociedad. Una liberalización en el ámbito sexual puede ser metáfora de la liberalización en otros aspectos de la vida. En el marco de la transición democrática eso está claro.

P.: Los programas de los hermanos Sofovich, con Olmedo, Porcel y chicas muy desabrigadas, ¿fueron una avanzada del destape?

N.M.: El destape mediático tuvo cuerpo de mujer. La manifestación de la nueva liberalidad estuvo dada con la exposición del cuerpo femenino. Las actrices de esos programas tenían poca letra, estaban principalmente para exhibir su cuerpo. El libreto era monopolio de los capocómicos y otros actores varones. La objetivización del cuerpo de la mujer es un fenómeno clave del destape no solo en televisión sino al mismo tiempo en cine, en publicidad, en la gráfica, en las tapas de las revistas. Pero vale tener en cuenta que hay un destape que confronta con esa objetivización machista y que plantea otro modelo de mujer. En 1984 apareció la revista “Mujer 10” y se convirtió en líder de las revistas femeninas porque decía cosas que “Para ti” y “Claudia” no se atrevían a decir. Es un destape distinto donde la protagonista es la mujer. Es un sujeto sexual, no un objeto para la mirada masculina.

P.: ¿Cómo desarrolló la investigación?

N.M.: Fue un trabajo arduo, como suele ser el del historiador, en los medios, en archivos, en hemerotecas, viendo películas y programas de televisión, leyendo novelas eróticas y pornos que se comenzaron a publicar en esa época. Revisando archivos y documentos de instituciones centrales en el destape como la Asociación Argentina de Protección Familiar, líder en programas reproductivos, organizaciones de educadores sexuales, feministas ygays. Con entrevistas a figuras destacadas del destape.

P.: ¿En qué está trabajando ahora?

N.M.: En un libro sobre la historia de la violencia en contra de las mujeres en la Argentina.

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