Acorde con los nuevos tiempos, Disney continúa sin pausa la transformación de su propio pasado a través de cambios que muchos celebran de forma alborozada, pero a los que otros consideran un intento de reescribir y borrar su historia. Una historia que la hizo grande y famosa en todo el mundo.
Días atrás, la empresa anunció que cerrará y remodelará “Jungle Cruise”, una de sus más famosas y antiguas (1955) atracciones de los parques temáticos de Los Angeles y Orlando, para hacerla más acorde al siglo XXI después de que fuera criticada por “racialmente insensible” en los últimos años. La atracción será actualizada por los “Imagineers”, con nueva trama y personajes que “reflejen y valoren la diversidad del mundo que nos rodea”, dijo Disney el lunes. La atracción, visitada por millones de personas a lo largo de seis décadas, fue criticada por su representación de indígenas como salvajes o cazadores de cabezas.
Pero los cambios no terminan en los parques. La caracterización de asiáticos y afroamericanos en sus cortos y largometrajes también serán sometidos a revisión. “Estos estereotipos estaban equivocados entonces y están equivocados ahora”, aseguró la empresa en su página “Stories Matter”. Y cargó contra los cuervos cantores de “Dumbo”, el gato siamés de “Los Aristogatos” (a ese gato siamés lo acompañaban uno italiano, otro ruso y otro inglés) y hasta los chicos disfrazados de indios en “Peter Pan”, por suponer que se trata de “una forma de burla y apropiación de la cultura y las imágenes de los pueblos indígenas”.
La página también hace objeciones a una película con actores, “La familia Robinson”, porque los piratas que quieren invadir su isla en el Pacífico tienen pinta de asiáticos. De hecho, quien encarna al jefe pirata es el gran actor Sessue Hayakawa, quien durante medio siglo hizo de malo en casi cien películas de Hollywood. Lo secundan el indonesio Andy Ho y el grandote Milton Reid, hijo de un escocés casado con una hindú. Este era el pelado con trenza y cara de malo sobre cuya cabezota caía un tronco, haciendo un ruido muy gracioso, para alborozo de todos los niños.
Estas y otras películas Disney, como la versión original de “La dama y el vagabundo”, serán antecedidas por un mea culpa que advierte: “Este contenido incluye representaciones negativas o tratamiento inadecuado de personas o culturas”, y aconseja que los niños menores de siete años solo pueden verlas en compañía de un adulto. “En lugar de eliminar este contenido queremos reconocer su impacto dañino, aprender de él y generar conversaciones para crear juntos un futuro más inclusivo. Disney se compromete a crear historias con temas inspiradores y ambiciosos que reflejen la rica diversidad de la experiencia humana en todo el mundo”. Antes que Disney, esto mismo ocurrió con el clásico de Hollywood “Lo que el viento se llevó”, que ahora debe ser exhibido con un cartel aclaratorio acerca del mundo racista en las plantaciones sureñas esclavistas.
En la misma dirección, Disney excomulgó de su catálogo una película de 1946, “Canción del Sur”, que durante varias generaciones familiarizó a los niños con los cuentos, las canciones y el sentido del humor de los afroamericanos criados en las plantaciones de algodón. Basada en las recopilaciones del folklorólogo Joel Chandler Harris, “Canción del Sur” tenía como protagonista al actor negro James Baskett, como el Tío Remus, quien al terminar su jornada reunía por igual a los chicos negros y blancos para contarles las andanzas del Conejo Rabito, el Hermano Oso y el Hermano Zorro. En su momento, Baskett recibió un Premio de Honor de la Academia, “por su caracterización capaz y conmovedora del Tío Remus, amigo y narrador de historias para los niños del mundo”. En la mirada actual, se acusa al film de ridiculizar a la población afroamericana por contar historias de campesinos analfabetos, y las escuelas retiraron los libros de Harris de sus bibliotecas.
A propósito de “Canción del Sur”, el año pasado Disney también modificó su atracción “Splash Mountain” por su vínculo con esta película, y cambió la canción por la de “La princesa y el sapo”, la primera de Disney (2009) en tener una protagonista negra. Tres años antes, Disney había eliminado la “subasta de novias” de la atracción “Piratas del Caribe” cuando se consideró ofensivo que en la fantasía del film se pusieran mujeres a la venta.
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