8 de junio 2001 - 00:00

Disonancias en el Colón

La designación de Pablo Batalla en la dirección general del Colón, además del proyecto de convertir el teatro en una sociedad del Estado (lo que publicó en primicia este diario la semana pasada), produjo algunos choques internos que están saliendo a la luz de una manera poco usual.

Esta semana, como también se publicó en estas páginas, renunció a la dirección administrativa del Colón Martín Pourrain, pero no sin ruido.

Su salida fue precipitada por la designación de Batalla (economista del equipo de Rodríguez Giavarini cuando estuvo en Hacienda municipal), cargo al que él mismo habría aspirado, según ayer hizo público un comunicado oficial de la Secretaría de Cultura, de inusual dureza.

El informe también lo califica de «funcionario político» y agrega que su ascenso no se produjo debido a que no se lo considera «con la idoneidad necesaria».

Pourrain sostiene que dio el portazo porque se opone a la intención de «privatizar el Colón», algo que la secretaría calificó de «inexistente y delirante», y que desmintió una y otra vez. El altercado entre el ex funcionario y las autoridades, se decía ayer, podría llegar incluso a las esferas judiciales.

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