Angelina Jolie: antes de estrenar apareció en misiones humanitarias,
y luego obligó a periodistas a firmar compromisos
de no interrogarla sobre su vida privada mientras en
otros medios estallaban esas versiones.
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Si bien la publicidad encubierta de un estreno, sobre todo de aquellos que tienen detrás presupuestos millonarios, no es algo nuevo, la seguidilla de las últimas semanas ya ha dado lugar a varias publicaciones irónicas en el país. Hasta «The New York Times» se ha ocupado del tema en un artículo que lleva el sugestivo título de «Poniendo en escena a los famosos en la ciudad de los rumores».
Al menos -dicen otros, quizá para mirar más indulgentemente el método-, se ha buscado que esta vez sean los mismos actores quienes protagonicen estos episodios y no, como ocurrió años atrás, que se induzca a la aparición de noticias científicas sospechosamente cercanas al tema de algún estreno millonario. Todos recuerdan que, algunas semanas antes del lanzamiento de El primero de los casos afectóal estreno de
Paralelamente a esta prohibición, que por supuesto tanto la productora del film como los cronistas se encargaron de dar a publicidad (por distintas razones), explotaba en una conocida revista del «corazón» el detalle del presunto romance, y en numerosas páginas web «no oficiales» se daba la misma ver. Las suspicacias, desde luego,fueron de todo tipo. Simultáneamente, tanto
El segundo caso comprometió, más violentamente, a una estrella de la que se publicita demasiado su «irascibilidad»,
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