Daniel Travis y Blanchard Ryan en «Aguas abiertas». En la película, casi casera, todos los tiburones son auténticos. El libro se inspiró en un caso real de una pareja olvidada en el mar en una excursión de buceo en 1998.
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Tras 40 minutos de buceo, el encargado de la excursión llamó a los turistas a regresar a bordo. Eran alrededor de 30, a los que el hombre fue contando a medida que subían. Pero cometió un error fatal: contó dos veces a una misma pareja, y así, cuando alcanzó el número que figuraba en la lista, dio la orden de emprender el regreso. Informate más
El caso, que tuvo amplia repercusión periodística en su momento (y que le costó la cárcel, por negligencia culposa, a varios responsables de la empresa de excursiones de buceo), hoy habría quedado en el olvido si no fuera porque esa historia fue recuperada por el cine, y convertida además La película se llama en inglés
La prensa norteamericana, en un primer momento, comparó el fenómeno de
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