"Que no muera la cultura pero que tampoco muera una persona en el teatro. Es preciso resignificar la tragedia de Cromañón", dijo ayer Gustavo López a una delegación de teatro independiente que mostró preocupación por las clausuras de los teatros Concert y Belisario, precipitadas tras la fiebre de inspecciones post-Cromañón.
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Un grupo de 60 actores, dramaturgos, escenográfos, vestuaristas y técnicos se reunieron ayer con el Secretario de Cultura de la ciudad para exigir la reapertura de esos espacios, en una situación que consideran grave, pues esos cierres se suman, según denuncian, a otros 80 espacios teatrales no convencionales que han debido cerrar sus puertas el año pasado. López aseguró a este diario que a partir de hoy a las 15 comenzará a funcionar una comisión integrada por miembros del teatro, de la Secretaría de Cultura y del área de Seguridad de la Ciudad, para analizar la obsoleta ordenanza que creó la figura del teatro independiente en 1988 y nunca fue modificada. «Se trabaja con una norma vieja, que describe una realidad teatral que 16 años despues cambió. El espacio para el teatro independiente no figura en el Código de Planteamiento Urbano con lo cual se suelen habilitar como otra cosa, por ejemplo, salas expermientales, locales de ensayo, centros culturales barriales, etc», indicó López.
A partir de hoy se buscará la creación de la categoría de local dedicado al teatro independiente dentro del Código de Planeamiento, todo lo que estima López se realice en el menor tiempo posible. «Trabajaremos contra reloj para que en 15 días exista una normativa que se adecue a la realidad. Hay que dejar claro que no es que ningún teatro está habilitado; al contrario, muchos de esos locales independientes figuran como clubes, locales de enseñanza, y otros están en trámite a la espera de la habilitación», agregó López. Preocupa que la habilitación como «otra cosa» implique, por caso, un local de enseñanza con cierta capacidad que una sala teatral suele exceder.
En el comunicado difundido ayer por la delegación que visitó a López se señalaba: «El vacío y las contradicciones existentes en las normas legales no se resuelven con el cierre indiscriminado de nuestros espacios culturales. Buenos Aires se denomina «La Capital Teatral de Hispanoamérica» y nuestra actividad generó leyes que propician, fomentan y protegen al teatro independiente a través de los organismos creados a ese efecto: Proteatro, Ley de la ciudad Nº 156/99 e Instituto Nacional del Teatro, Ley Nº 24.800/97».
Las inspecciones que comenzaron hace tres semanas alcanzaron el rubro del entretenimiento y llegaron a los cines y teatros, varios de los cuales pasaron los controles y otros cerraron durante algunos días y luego reabrieron. Diferente es el caso de numerosas salas de teatro off no convencional, que funcionan ya sea en casas viejas, a donde se accede por angostas escaleras, o en casas «chorizo» o «PH», donde el público debe caminar largos pasillos hasta ubicarse luego en pequeñas salas. También existen varias salas en sótanos, sin salidas de emergencia. «Muchos de esos espacios están cerrados por temor de los propios dueños», dijo López.
En cuanto a los teatros «Concert» y «Belisario», sobre la calle Corrientes, presentan el mismo esquema de acceso que varios espacios off de Almargo, Abasto o San Telmo, con acceso ascendente o descendente a través de angostas escaleras. Según las actas de inspección que precipitaron esas clausuras, dichos teatros presentan además material ignífugo y carecen de la correcta indicación sobre las salidas de emergencia. «La gente del Belisario y Concert me ha dicho que trabajó el fin de semana para reforzar las medidas de seguridad y responder a la requisitoria. Así que solicitaremos a los inspectores que vuelvan a pasar para a ver si están en condiciones de abrir», aseguró López.
Con semejante panorama, los dueños de salas independientes que ya sintieron pérdidas económicas en un mes que de por sí es flojo en materia de espectáculos, comenzaron a invertir en los nuevos requerimientos para su habilitación. Sin embargo, la mayoría de los responsables de salas teatrales off no cuenta con el dinero para solventar los gastos que requiere la inspección y estiman que no podrán reabrir.
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