19 de diciembre 2002 - 00:00

Eguía pinta el horror con una mueca jocosa

Pintura Juan de Garay presencia el raje
Pintura "Juan de Garay presencia el raje"
La pintura de Fermín Eguía (Comodoro Rivadavia, 1942), estuvo siempre poblada de personajes de fábula, extraños seres, humanos o no, desde una mirada satírica. Recordamos el severo humor de «La Gallina» (1974) con el que obtuvo el Premio de Ridder o «Nariz Niña»(1974), cuyo apéndice nasal se convertiría en identificatorio de un período que el artista califica de «nariguil». «Nariz para el aire, respirar, expirar, evocación, perfume...que insinúa situaciones procaces o inocentes», según el autor. Narices altas, agresivas, con bocazas aullantes aparecen también en su obra actual, pequeñas gouaches sobre papel que revelan, una vez más, su conocida maestría de una técnica cuya delicadeza no impide enfrentarnos con la sangrienta realidad de los acontecimientos que se precipitaron a fines del año 2001 y que no tienen un ápice de fábula.

Es así como en «Juan de Garay presencia el raje», un helicóptero con alas de libélula transporta hacia la nada a un presidente autista. Pero no es «la nada» la escena de «Disturbios en Plaza de Mayo», cruel, conmovedora. Los acontecimientos históricos incluyen saqueos, mendicantes, comedores de parroquias, furia de ahorristas, una visión en clave de humor negro de una miseria cotidiana de la que el artista no ahorra detalle y ante la cual no se puede permanecer indiferente. También una visión crítica de los mismos personajes que hacen del saqueo una profesión, de la que no se salva ni el perro con su ristra de chorizos escapando del supermercado.

Eguía
también vuelve su mirada hacia cuadros clave que reflejaron hechos dramáticos como la conquista del desierto, los penosos desembarcos en carretas de la iconografía sobre el Río de La Plata, «La Cautiva» de Della Valle o «Las Fantasías de un Ocioso», inspiradas en «Apres le Bain» de Eduardo Schiaffino y «Le lever de la bonne» de Eduardo Sívori. Pintura transparente, mensaje transparente, sin eufemismos, en absoluto banal, que plasma una realidad que golpea duramente, eso sí, con una mueca jocosa. Galería Sara García Uriburu (Uruguay 1223). Clausura el 22 de Diciembre.

José Luis Anzízar (1962), que presentó en 2001 la serie «Global Shoes» y en ArteBa 2002 «El Mito de la Vaca Atada», también apela al humor mordaz en «Virreynato» que se exhibe en Elsi del Río hasta el 31 de Diciembre. Como es habitual en este artista el punto de partida es la observación de alguna escena que ocurre en un lugar determinado. En Callao y Paraguay, a las 22, ve a los cartoneros en acción por primera vez y recuerda los apasionantes relatos de la época colonial que relatara un profesor de historia de la escuela secundaria en los que describía el clima de la sociedad en la aldea Santa María de los Buenos Ayres. Se daban bailes y tertulias donde se entonaban óperas italianas y derrocaban virreyes. Las mujeres, elegantemente vestidas, usaban medias de seda, zapatos de raso, el pie señalaba su distinción. Marranos y cholos -motes para españoles y criollos respectivamente-, se repartían los cargos de gobierno y las facilidades comerciales, aunque hacia fines del siglo XVIII, los cholos ya habían ocupado posiciones importantes. En cuanto a los pobres, recogían desperdicios vacunos para venderlos en las calles y éstas se convertían en verdaderos basurales pestilentes.

Anzízar
no ha agotado el tema de los zapatos y con esta excusa vuelve a presentarlos, esta vez en gran formato donde despliega su refinado dibujo. Lápiz, acuarela, mezcla de tintas, café o té, textos, bordados, de aquellos que imaginamos lucían Mariquita Sánchez de Thompson, Camila O'Gorman, el capitán Beresford, pero no tan inocentes, porque Anzízar los rodea de alambres, les pega escarapelas que ya no lucen celestes y blancas, los salpica con rojo, algunos están partidos en dos y parecen naves que perdieron el rumbo, pero cualquier semejanza con la realidad...

Su mirada, sin embargo, no es apocalíptica, solamente irónica y a diferencia de Eguía, la mueca se transforma en una sonrisa piadosa. Anzízar prepara para Art Miami (enero 2003) una serie titulada «Proyecto para una industria criolla-La Empanada», dibujos en bolígrafo y bordados en los que reflexiona sobre la capacidad en recursos alimenticios de la Argentina y la incapacidad para alimentar a más de la mitad de su población. Arévalo 1748, hasta fines de diciembre.

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