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Los motivos de preocupación son varios, entre ellos la merma de casi un millón de abonados como resultado de la crisis económica del país y del aumento del abono con justificativos endebles; la consiguiente conexión clandestina a la que recurren clientes que dieron de baja el servicio, y la morosidad en aumento de los suscriptores.
Los empresarios del sector saben que la crisis no ha terminado ni mucho menos, y los abonados temen (con razón) que los aumentos del servicio podrían continuar durante el año. Es que la posibilidad de que se convierta en ley el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados, que deroga la exención en el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta (parte de los Convenios de Competitividad), que elimina la posibilidad de computar como pago a cuenta del IVA el 100% de las sumas abonadas por el gravamen del COMFER, y que faculta al Estado a derogar los otros beneficios de los convenios de competitividad, representará un fuerte impacto impositivo para las empresas del cable. Como ocurre siempre, eso se trasladará a sus clientes.
Por el momento, según hizo saber a este diario
Por otra parte, y como es lógico, no sólo los abonados están padeciendo la situación. Algunos canales de producción nacional recortaron gastos en sus producciones, y hasta ahora el más perjudicado fue
En el caso de señales generadas en el exterior, está el caso de la salida de Argentina de