30 de julio 2026 - 11:22

A 25 años de "Is This It", el disco con el que The Strokes redefinió el rock del siglo XXI

Publicado un día como hoy de 2001, "Is This It" necesitó apenas 36 minutos y 11 canciones para poner patas arriba a la industria musical.

The Strokes y un disco que cambió el rock del siglo XXI.

The Strokes y un disco que cambió el rock del siglo XXI.

A comienzos de los años 2000, la industria musical gritaba a los cuatro vientos que el rock de guitarras estaba muerto o, en el mejor de los casos, enterrado bajo toneladas de sobreproducción y efectismo. Fue en ese preciso instante cuando cinco jóvenes del Manhattan neoyorquino, vestidos con chaquetas de cuero gastadas, jeans ajustados y zapatillas Converse deshechas, se subieron a un escenario de piso pegajoso para demostrar todo lo contrario.

El lanzamiento de Is This It (2001) no solo representó el debut de The Strokes; funcionó como un terremoto cultural que devolvió la elegancia, la urgencia y el peligro al panorama musical global. Hoy, a exactamente 25 años de aquel hito y con la banda atravesando un nuevo momento de gracia tras el reciente estreno de Reality Awaits —su séptimo trabajo de estudio—, el legado del quinteto está más vivo que nunca.

La red de amistades que dio vida a la leyenda

Para entender la cohesión magnética de The Strokes es necesario remontarse a los años 90, mucho antes de que llenaran estadios. La banda no nació de un casting de discográfica ni de un anuncio clasificado, sino de una intrincada red de coincidencias y amistades juveniles.

El núcleo primigenio se formó en las aulas del Lycée Français de New York, donde entablaron relación el vocalista Julian Casablancas y el bajista Nikolai Fraiture. Tras una etapa escolar turbulenta, Casablancas fue enviado por su padre al exclusivo internado Institut Le Rosey, en Suiza. En aquel lejano refugio europeo conoció a Albert Hammond Jr., un joven estadounidense e hijo del famoso compositor Albert Hammond. Aunque la estancia fue breve, el lazo quedó sellado.

De regreso a Nueva York, Julian asistió a la Dwight School, donde entabló amistad con el virtuoso guitarrista Nick Valensi y el baterista de origen brasileño Fabrizio Moretti. El rompecabezas terminó de armarse en 1998, cuando Hammond Jr. se mudó a Manhattan para estudiar cine. Julian lo invitó a compartir un departamento en el desgastado pero vibrante barrio del Lower East Side.

Con el quinteto viviendo bajo el mismo techo cultural y ensayando incansablemente, la química fue instantánea: dos guitarras perfectamente entrelazadas, una base rítmica milimétrica y una voz rasgada que canalizaba la apatía urbana.

La escena neoyorquina del año 2000: un oasis frente al nu-metal

El contexto en el que irrumpieron no podía ser más hostil para el rock clásico. Hacia el año 2000, las listas de éxitos estaban completamente dominadas por la agresividad del nu-metal (Limp Bizkit, Korn) y el pop de laboratorio hiperproducido de las boy bands. El rock alternativo parecía carecer de alma y de estética.

Sin embargo, en los subterráneos del East Village y el Lower East Side se estaba gestando una resistencia. Antros legendarios como el Mercury Lounge, el histórico CBGB o Arlene’s Grocery se convirtieron en los laboratorios donde The Strokes comenzó a pulir su directo.

La banda traía consigo la herencia mítica de la Nueva York de antaño: la crudeza poética de The Velvet Underground, la precisión estructural de Television, el desparpajo punk de los Ramones y la frescura new wave de Blondie.

La alquimia de Gordon Raphael y el secreto de 'The Basement'

La historia de Is This It no puede contarse sin Gordon Raphael. El productor vio por primera vez a la banda en el Mercury Lounge ante apenas unas decenas de personas y quedó deslumbrado. Los invitó a su modesto estudio subterráneo en el East Village, bautizado Transgressor (popularmente conocido como The Basement), para registrar sus primeros temas. De allí nació el mítico EP The Modern Age(2001), que desató una feroz guerra de ofertas entre sellos discográficos de Estados Unidos y Europa.

Cuando llegó el momento de grabar el álbum de larga duración, la gran industria intentó imponer a productores consolidados, pero el grupo se mantuvo firme: querían seguir con Raphael. Tenían una premisa conceptual clara y desafiante: querían sonar como "una banda del pasado que viajó en el tiempo al futuro para grabar un disco".

La metodología de trabajo de Gordon Raphael fue clave para conseguir ese sonido crudo pero sofisticado:

  • Grabación en conjunto: En lugar de grabar cada instrumento por separado e insonorizado, la banda tocó simultáneamente en la misma sala para capturar el aire, la imperfección y la electricidad del vivo.

  • Batería minimalista: Se utilizaron únicamente tres micrófonos para todo el kit de Moretti, logrando un golpe seco, analógico e inconfundible.

  • La voz de megáfono: La interpretación vocal de Casablancas no recibió procesamiento digital avanzado; se logró pasando la señal de su micrófono a través de un pequeño amplificador de guitarra Peavey de ensayo para darle esa textura ruidosa y distante, similar a la de un megáfono o una radio antigua.

El estallido de 'Is This It' y el contagio global

Publicado formalmente en el verano boreal de 2001, Is This It necesitó apenas 36 minutos y 11 canciones para poner patas arriba a la industria. La crítica mundial cayó rendida a sus pies y el álbum fue la chispa que detonó el fenómeno del Garage Rock Revival.

De la noche a la mañana, los sellos discográficos de todo el planeta salieron desesperados a buscar "a los nuevos Strokes". El impacto fue colosal y sirvió de plantilla para la música alternativa de toda la década. Alex Turner, líder de Arctic Monkeys, inmortalizaría esa devoción años más tarde en la primera línea de Star Treatment: "Yo solo quería ser uno de los Strokes".

Del mismo modo, agrupaciones como Kings of Leon, Franz Ferdinand, The Killers, Interpol, Yeah Yeah Yeahs y The Libertines reconocieron que la irrupción del quinteto neoyorquino fue el faro que les demostró que todavía era posible hacer música con guitarras que fuera moderna, bailable y culturalmente relevante.

Radiografía de un clásico: himnos que no envejecen

El tracklist de Is This It no ofrece tregua ni rellenos. Cada una de sus canciones se convirtió en un clásico instantáneo que resistió indemne el paso del tiempo:

  • "Is This It": El tema homónimo que abre la placa con una caminata de bajo hipnótica a cargo de Fraiture y la languidez melancólica de Casablancas.

  • "The Modern Age": Una radiografía de la alienación urbana con un solo vertiginoso y sucio firmado por Nick Valensi.

  • "Someday": Una melodía de pop perfecto vestida de rock, impregnada de una nostalgia prematura que conquistó las radios de todo el mundo.

  • "Last Nite": El himno generacional por excelencia. Con su ritmo bailable inspirado en la música de Tom Petty y su rasguño de guitarra inicial, transformó para siempre las noches de discotecas y festivales.

  • "Hard to Explain": Una obra maestra de precisión instrumental, con baterías secas que simulan cajas de ritmo y arpegios entrelazados de guitarra.

  • "Take It or Leave It": La explosión final donde Casablancas desgarra su garganta sobre una base rítmica frenética.

De las crisis a la madurez: el camino hacia 'Reality Awaits'

Mantenerse tras un debut tan aplastante nunca es sencillo. La banda continuó su trayectoria con Room on Fire (2003) —que consolidó su sonido con hits globales como "Reptilia"— y First Impressions of Earth (2006), un disco más ambicioso y oscuro que expuso las primeras tensiones internas del grupo.

Tras un receso en el que sus integrantes exploraron facetas solistas y proyectos alternativos —como Julian Casablancas con The Voidz o Albert Hammond Jr. en su prolífica carrera individual—, la banda regresó en la década de 2010 con los experimentales Angles (2011) y Comedown Machine (2013).

La verdadera resurrección crítica llegó en 2020 con The New Abnormal, producido junto al legendario Rick Rubin, trabajo que les valió el primer premio Grammy de su carrera. Hoy, en pleno 2026, la banda revalida su vigencia con el reciente lanzamiento de Reality Awaits, su séptimo LP. Nuevamente bajo la tutela de Rubin, este álbum demuestra a un grupo maduro que no teme incorporar sintetizadores y texturas complejas, pero que conserva intacta la habilidad de componer melodías memorables.

Cita de gala: The Strokes vuelve a la Argentina en el Primavera Sound 2026

La relación entre The Strokes y el público argentino ha sido, desde su primera visita, un romance de pasiones desbordadas. Los pogos multitudinarios y el ya tradicional tarareo argentino de las líneas de guitarra se han convertido en un sello distintivo de cada uno de sus shows en el país.

El marco para celebrar este cuarto de siglo no podía ser más idóneo: la banda ha sido confirmada como cabeza de cartel para la edición 2026 del festival Primavera Sound Buenos Aires, que se llevará a cabo en el mes de noviembre.

A 25 años de aquel verano neoyorquino en que cambiaron el rumbo de la música contemporánea, The Strokes llegará a Buenos Aires no como una pieza de museo o un ejercicio de nostalgia, sino como una banda viva, con un séptimo disco bajo el brazo y la promesa intacta de recordar por qué el rock, cuando es auténtico, nunca pasa de moda.

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