10 de abril 2001 - 00:00

El Cervantes empezó con "Pancho" Ramírez

El Cervantes empezó con Pancho Ramírez
(09/04/2001) Con el estreno de «La Delfina, una pasión», de Susana Poujol, dio comienzo la temporada oficial del Teatro Nacional Cervantes. La pieza fue merecedora del Primer Premio Municipal por decisión de un jurado compuesto por Griselda Gambaro, Bernardo Carey, Lydia Lamaison, Mario Lavardén y Alberto Rodríguez Muñoz.


El director Daniel Marcove, responsable de la puesta, destacó el original enfoque de esta pieza en la que dos mujeres se disputan el amor del caudillo «Pancho» Ramírez. El elenco está integrado por Virginia Lago, Ana María Casó, Stella Matute y Gabriel Rovito.

Periodista: ¿Qué dato histórico toma la obra?

Daniel Marcove: La anécdota real es que «Pancho» Ramírez estaba comprometido con Norberta Calvento que pertenecía a una importante familia de Concepción. Según me enteré en el lugar, los novios no se conocían. El casamiento fue un convenio pactado entre las dos familias. Dicen que ella no había hablado nunca con Ramírez, pero que apenas lo vio se enamoró de él. Pero, después, él conoce a la Delfina, que era una mujer muy aguerrida, que luchaba en las montoneras, y se fuga con ella. Norberta tenía listo su ajuar y su vestido de novia, pero luego de ser abandonada, se encerró en su casa y vivió hasta los 92 años esperándolo a «Pancho». La obra cuenta una parte del hecho real. Cuando la Delfina es apresada por el enemigo, «Pancho» va a rescatarla, pero muere en el intento. Entonces ella escapa y llega a la casa de Norberta que la toma prisionera de por vida. Eso ya es ficción poética.

P.: ¿La obra le exigió muchas investigaciones históricas?

D.M.: No puse el acento en el realismo histórico, pero investigué bastante. Incluso me fui hasta Concepción del Uruguay, que es donde ocurre la historia, y allí conocí la casa de la familia Calvento. Me llamó la atención ver el nombre de la Delfina en muchos negocios y almacenes. Allá es un personaje importantísimo, una especie de heroína del lugar. Es que ella tuvo mucha influencia en la carrera de «Pancho» Ramírez. Cuando se conocieron, él tenía 15 o 16 años; y ella, treinta y pico. El resto es leyenda. Unos dicen que era pelirroja; otros, que era morocha; hay diferentes versiones de todos sus datos. Lo único cierto es que nació en Portugal.

P.: ¿El la había conocido en el campamento de Artigas?

D.M.:
Es muy difícil definir cuáles eran los bandos. La obra transcurre a lo largo de 18 años, durante el cautiverio de la Delfina. Es allí donde creo yo que está la riqueza del material. Yo aposté al periplo de un vínculo, que pasa de un gran odio a un afecto entrañable, a partir del amor a un mismo hombre. Es una historia muy conmovedora. Como lo indica el título de la obra, así sentí que yo que debía contarla, como una pasión, como un poema dramático, sin dar lugar a la racionalidad.

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