7 de noviembre 2000 - 00:00

El Descueve dio impecable cierre a festival de danza

«Hermosura». Creación: El Descueve. Dir. gral.: A. Frenkel y C. Casella. Int.: G. Barberio, M. Bonard, C. Case-lla, D. Cuparo, A. Frenkel, M. Ucedo y J. Minujin. Mús.: D. Vainer. Luces: G. Córdova. Esc.:
A. Negrín. Vest.: J. Trossman y M. Churba. (Clausura del Festival Buenos Aires Danza Contemporánea, Centro Cultural San Martín).


(7-11-00)Aún con sus lunares, el balance que deja el Festival Buenos Aires Contemporáneo es positivo, con algunos valiosos estrenos y casi todas las obras repuestas que invariablemente convocaron a un público masivo en las distintas sedes en que se desarrolló.
El cierre fue dedicado al grupo El Descueve (antes Período villa-villa con el grupo De la Guarda y «Todos contentos» entre otros espectáculos), que estrenó «Hermosura», una mirada cáustica sobre el erotismo y el dispar comportamiento del hombre en función de él. La estética propuesta por esta nueva creación colectiva con la impecable dirección de Ana Frenkel y Carlos Casella tiene su eje en el sexo inacabado. A lo largo de 70 minutos se asiste a escarceos amorosos que nunca se concretan a pesar de los aprontes, de los intentos sadomasoquistas, de los recursos románticos, de la exposición de una sensualidad exasperada y aparentemente incontrolable. Sólo hacia el final, un film proyectado sobre una cortina metálica insinúa --vir-tualmente, por cierto-la consumación de un acto sexual.
La estructura del espectáculo mezcla las distintas secuencias con canciones intencionadamente melosas y tristonas junto a otras típicamente bailanteras con obvia intención satírica recreando en conjunto un cosmos bolichero con sus códigos secretos y los no tanto. Una mullida alfombra azul, una cortina de particular movimiento sensual y una peque-ña ducha se integran en un universo en el que los personajes se relacionan lúdicamente y haciendo una apología sensorial desde el inicial caramelo alarmantemente deglutido por una de las chicas hasta el final.
La secuencia coreográfica que promedia la obra es lo mejor en cuanto a danza propiamente dicha. El resto es un trabajo teatral gestado a partir de la actitud corporal y del movimiento pero donde posee mayor trascendencia la palabra, el gesto y la actitud con la clara intención de reírse de las convenciones sexuales ancestrales de los argentinos.

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