ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

29 de agosto 2015 - 18:39

El Museo de Arte Moderno propone un recorrido por el arte de ruptura de los '60

Con 130 obras en exhibición, "La paradoja en el centro" vuelve a poner al alcance del público un grupo de obras de relevancia histórica en el arte argentino. El gesto del artista aparece cada vez más presente en los trabajos que llegan a explorar la destrucción y la desmaterialización.

ver más
Con 130 obras en exhibición, “La paradoja en el centro” vuelve a poner al alcance del público un grupo de obras de relevancia histórica para el desarrollo de las artes en al Argentina. (Foto: prensa Moderno).
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires exhibe por estos días un nuevo guión curatorial de su colección permanente en exposición, con el objetivo de repensar desde la actualidad los procesos de ruptura artística que atravesaban la escena artística en el momento de su nacimiento. El resultado se traduce en una recorrida por los artistas que buscaron escapar a los límites físicos de la propia obra, desde los marcos recortados de la pintura madí hasta la exposición Arte destructivo, pasando por los happenings de Marta Minujín y los tajos de Lucio Fontana.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Con 130 obras en exhibición, "La paradoja en el centro" vuelve a poner al alcance del público un grupo de obras de relevancia histórica para el desarrollo de las artes en al Argentina. "Passa un jet, che voglia di partire per l'infinito Concetto SpazialeAtesse" de Fontana - un préstamo de la Fundación Klem valuado en u$s 1.5 millones- funciona como bisagra entre los artistas concretos de los '40 y '50 y los contemporáneos de los '60 en la lectura que le da Javier Villar, curador de arte contemporáneo del museo y a cargo de la muestra.

"Mientras que los concretos borran el gesto, Fontana encara con el gesto, con la violencia sobre el cuadro", explica Villar a la prensa. De un lado, Alfredo Hlito, Enio Iommi y Carmelo Arden Quin por nombrar algunos dan cuenta de los primeros trabajos de experimentación. Los marcos recortados, los aceros curvados, el arte concreto- invención son los primeros intentos por superar los soportes. Será Fontana, recién arribado de Europa, quien con sus tajos y agujeros se subleve contra éstos, aunque sin dejar de prescindir de ellos.

Las obras de Alberto Greco que exploran el informalismo en una versión violenta -antes de volcarse al arte conceptual- continúan en el relato propuesto por el curador. "El artista tiene un gesto desacralizador con la pintura", cuenta Villar para dar cuenta de los trabajos donde Greco orina sobre ellos, le pide a sus amigos que también lo hagan o las deja a la intemperie, a merced de los factores climáticos.

El óleo "Gran pintura negra" de principios de los '60 de Kenneth Kemble se presenta como un gesto controlado y al mismo tiempo lo borra. En su serie de pinturas negras traslada bocetos de trazos pictóricos a un gran formato, copiando milimétricamente cada huella del pincel. Un tiempo después, el artista ya se ha metido de lleno en el estilo en boga: el informalismo, que sirvió de base del pensamiento de toda la muestra.

Algunas de las joyas que se encuentra en "La paradoja en el centro" son piezas informalistas de Marta Minujín provenientes de su colección. Muchas de las obras de este periodo se perdieron por voluntad de la artista, que destruyó varias. Kemble, máximo exponente de este estilo, también dice presente con sus ensamblados "Paisajes suburbanos" hechos de madera, corteza de árboles y chapas extraídas de las villas de emergencia cordobesas.

El gesto no tarda mucho en transformarse en destrucción "como factor liberador del proceso creativo". Minujín quemará todos sus trabajos hechos con colchones en París al encabezar el happening "La destrucción"; Kemble y un grupo de artistas exhibirán en la galería Lirolay objetos destruidos en una muestra que llevará el muy descriptivo nombre "Arte destructivo"; Federico Manuel Peralta Ramos convierte el gesto en obra propiamente al destinar los fondos otorgados por la beca Guggenheim en un banquete para sus amigos. Fotografías, videos, folletos y recortes periodísticos reconstruyen esta etapa.

Los artistas consagrados que acompañan a esta generación también son atravesados por estos estilos. Muestra de ello son las obras que cuelgan de de Antonio Berni -como el recientemente exhibido en el Malba "Juanito Laguna lleva la comida a su padre peón metalúrgico"-, Raquel Forner y Juan Del Prete.

"En estas cuestiones de ir destruyendo el soporte llegamos a Greco", continúa Villar. Se refiere a los vivo-dito donde el artista dibuja un círculo alrededor de una persona en la calle y la convierte en obra de arte. De la destrucción se pasa a la desmaterialización, que también tendrá su correlato en los trabajos con escritura de León Ferrari y los montajes cinematográficos de Oscar Bony.

La muestra deja flotando la idea de que el arte argentino se transforma para un tiempo después volver a empezar a las raíces. "En los '60 hubo que violentar la materia para terminar con la modernidad", sostiene el curador. La exhibición concluye "con un final abierto y complejo". "Verificación esquemática" de Oscar Trotta, la obra que decidió no destruir como sí lo hicieron sus colegas de Experiencia 68 en el Instituto Di Tella, cierra un recorrido y abre preguntas.

"La paradoja en el centro" puede verse en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, San Juan 350, de martes a viernes de 11 a 19; sábados, domingos y feriados de 11 a 20.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias