20 de abril 2001 - 00:00

El naranja, color del ballet

Ballet de Robles y Bauer.
Ballet de Robles y Bauer.
Espectáculo de una hora de duración, en «Variaciones cromáticas alrededor del naranja» no se sigue una línea argumental, sino que se sugieren, sobre todo, estados de ánimo, actitudes, atmósferas y, natural-mente, matices emergentes de la interacción de música y danza. Se puede inferir que en ciertas secuencias -perfectamente articuladas unas a las otras-la intencionalidad ha sido lo lúdico, mientras que en otras se apunta a la reflexión que producen los comportamientos humanos tanto como la poesía que provocan los estados oníricos.

La totalidad conforma un universo plástico en el que la música siempre actúa como estímulo para la expresión de los bailarines volcada en movimientos y gestualidad. La hilaridad, la violencia, el asombro, la congoja, el dramatismo o la frivolidad se suman en un compendio de sensaciones yuxtapuestas.

La elección del color anaranjado ya determina una calidez y una luminosidad que varía según la intensidad de las fuentes lumínicas. En concordancia, Miguel Robles diseñó movimientos conjuntos e individuales de significativa musicalidad. La intención de los autores de la propuesta -el otro es el compositor Martín Bauer-ha sido experimentar cada uno en su campo sin interferencias ni subordinación como ellos expresan «ni la danza a la música ni la música a la danza».

No existen sojuzgamientos ni sometimientos. Todo surge con libertad, y las conexiones profundas de imagen y sonido se producen naturalmente. Los nueve bailarines -muy expuestos en todo momento-se entregaron sin límites a lo requerido por coreógrafo y músico en sus distintos dominios, complementarios en este caso específico. El lenguaje atonal de Bauer y el de la danza contemporánea de Robles se enlazan sin fisuras y producen una creación sin moldes preestablecidos donde la belleza no es casual, sino consecuencia de una actitud conjunta de búsqueda.

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